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Steve Jobs y el Periodismo de Investigación (Caretas 2070)

viernes, 20 de marzo de 2009

Steve Jobs y el Periodismo de Investigación

Nueva York.- Como soldados y oficiales de un cuerpo de ejércitos estremecido por derrotas sucesivas, un grupo de veteranos periodistas nos reunimos, junto con expertos y activistas en el tema, en la Escuela de Periodismo de la universidad de Columbia para discutir el presente azaroso y el futuro incierto del periodismo de investigación.

Hubo algunos representantes del periodismo en Asia, Europa, África y Latinoamérica, pero, como era quizá inevitable, el estado de la prensa en Estados Unidos dominó la discusión, con el resto del mundo en función comparativa.

Para efectos de la discusión, ello no resultó inoportuno. A pocos metros de la sala de conferencias está inscrita la frase que Joseph Pulitzer escribiera en 1904: “Nuestra república y su prensa juntas crecerán, o caerán”. Por ahora, la sincronización profetizada por el patriarca no parece literal. La república estadounidense está debilitada por la infección recesiva y la resaca de la post-unipolaridad, pero ya muestra una capacidad de recuperación temprana que pudiera terminar acortando lo peor de la crisis.

Pero en el ámbito de la prensa, el ánimo fluctúa entre la sombría observación de contrastes en cadena a la búsqueda febril de la salida creativa, el arma secreta que trastoque las suertes de una guerra que se pierde día a día.

Por lo pronto, para tener una idea de la crisis presente, consideren la siguiente selección de noticias sobre los descalabros en serie de empresas periodísticas:

- En Estados Unidos, 15 mil periodistas perdieron sus puestos de trabajo el año pasado, según informó Bevis Longstreth, presidente fundador del Fondo para la Independencia en el Periodismo. Longstreth mencionó comparativamente que ProPublica, el centro de investigación periodística que empezó a funcionar independientemente el año pasado gracias a la donación millonaria de los esposos Herbert y Marion Sandler ha empleado solo a 28 periodistas.

- Entre el año dos mil y el dos mil ocho, las industrias de medios en Estados Unidos perdieron alrededor de 200 mil puestos de empleo, de acuerdo con la información que expone Charles Lewis en el último número del Columbia Journalism Review.

- Los periódicos metropolitanos de las ciudades importantes de Estados Unidos caen uno tras otro. Durante la conferencia, los días 12 y 13 de este mes, se informó que The Seattle Post-Intelligencer, del estado de Washington, con 146 años de existencia continua, iba a dejar de imprimirse. Eso sucedió este martes 17, cuando el periódico sacó su última edición. A partir de ahora, se publicará solamente en la Web, con los ajustes consecuentes: su sala de redacción tendrá solo 20 periodistas, en lugar de los 145 que empleaba hasta el martes.

- El Rocky Mountain News, de Denver, cerró recientemente; y entre la amenaza de cierre del San Francisco Chronicle, la bancarrota de la compañía propietaria del Philadelphia Inquirir, la anorexia forzosa del Miami Herald, la expectativa de vida de buena parte de los periódicos metropolitanos estadounidenses es corta y sombría.

- En el nivel de los grandes periódicos, las cosas no están mucho mejor. El Tribune Company, dueño del Chicago Tribune y de Los Angeles Times, entre otros, se declaró recientemente en bancarrota. En un artículo publicado recientemente en The Atlantic Monthly, Michael Hirschorn sostiene que The New York Times, quizá el diario más respetado e influyente del mundo, podría cerrar este mes de mayo. La razón principal en ese análisis predictivo es la deuda por US$ 400 millones que confrontará entonces el Times. La inyección de dinero que supuso la compra de acciones por parte de Carlos Slim, ha mejorado en parte la situación financiera. Eso no sucede con el Boston Globe, propiedad del NYT, que publica a pérdida y con el Washington Post, que recientemente, pese a reducir secciones y personal, también entró en pérdida.

La tendencia, por desgracia, salvo algunas excepciones, es mundial. Y aunque la revolución tecnológica hizo inevitable una erosión en las publicaciones impresas, la catástrofe actual no lo era. El problema ha sido la falta de visión empresarial, de creatividad, imaginación y hasta de reinversión. Tradicionalmente, en Estados Unidos, los accionistas de las cadenas periodísticas exigían utilidades del 20% o más, y demandaban cortar costos para lograrlo. Eso significó los despidos en las salas de redacción y la pérdida constante de calidad periodística.

Otras industrias, sobre todo las de nueva tecnología, aceptaron utilidades mucho menores, invirtieron en investigar su propio desarrollo, aceptaron pérdidas y reinvirtieron metódicamente. ¿Por qué no sucedió esto en el periodismo? No lo sé. Lo cierto es que hubo entre los inversionistas una actitud depredadora, de extraer utilidades aún a costa de debilitar o matar la compañía.

¿Tiene esto importancia para nosotros, o se trata de noticias jurásicas? Hay muchos comentaristas y analistas, por supuesto, que sostienen que no estamos pasando por una catástrofe sino por una revolución progresista. Que por cada periódico o revista que cierra surgen miles de sitios web, decenas de miles de blogs, millones de twits y billones de chateos. Estamos cambiando de vehículo, sostienen, pasando de la carroza al jet. Y si todos estos nombres venerables se abaten, surgen nuevos y poderosos, como Google, la nave insignia de internet. En realidad, sostienen, estamos mucho mejor informados ahora y el viejito Pulitzer, que no la vio, no tiene por qué preocuparse. ¿Democracia? Miren lo bien que sirvieron las nuevas tecnologías a Zapatero en España, o en la reciente campaña presidencial de Obama.

Pero no es exactamente así. La decadencia de los periódicos ha significado la erosión sustantiva de dos características estrechamente vinculadas con su desarrollo: la sala de redacción y el periodismo de investigación.

En su expresión mejor, las salas de redacción han sido (todavía son, pese a todo), la mejor organización jamás creada para reportar, verificar, analizar, complementar, editar y publicar la información relevante para la sociedad que sirve. Como dijo un participante en la conferencia: “Yo jamás vi un corresponsal de Google en Teherán”. Y claro que no. Se trata de “agregadores” automáticos de noticias, que parasitan lucrativamente la información recogida por los reporteros para las salas de redacción en que trabajan. ¿Qué pasará cuando, siguiendo la metáfora jurásica, se extingan las salas de redacción? ¿De dónde emergerán las informaciones para los “agregadores”? ¿De lo que se llama ahora “crowd sourcing” (la masa como fuente)? Eso puede ser un añadido, no una alternativa.

El periodismo de investigación ha sido uno de los principales afectados por la crisis de los periódicos. Es caro, requiere periodistas preparados y preferiblemente experimentados, y suele no ser de publicación inmediata. En medio de la miopía gerencial que afectó al periodismo, fue lo primero en ser eliminado, pese al hecho de haber sido en el pasado la causa fundamental de prestigio, circulación y fuerza para las publicaciones que lo desarrollaron.

La crisis ha hecho que un gran número de periodistas de investigación en todo el mundo exploren, examinen y experimenten con nuevos modelos de organización que hagan posible la investigación periodística. Desde el periodismo desarrollado en ONGs, hasta la creación de centros de investigación periodística sin fines de lucro, la experimentación es intensa y en algunos casos exitosa. Como explicó Sheilla Coronel, la periodista filipina que dirige el centro Stabile para periodismo de investigación en Columbia, donde hasta hace poco hubo apenas tres centros independientes de investigación periodística en el mundo, ahora hay más de 40. Y pronto habrá muchos más.

Sin embargo, pese a esos enérgicos esfuerzos, el balance es hasta ahora de pérdida. No es un buen momento para iniciarse en el periodismo, a menos que se tenga también imaginación y visión empresarial.

Como escribió David Carr en enero pasado, la industria periodística necesita un Steve Jobs. Originalidad, creatividad y tecnología: Lo que salvó a la distribución de música bien pudiera hacerlo con la noticia.

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Inteligencias e investigaciones (Caretas 2066)

jueves, 19 de febrero de 2009

Inteligencias e Investigaciones

Reporto novedades, inminencias y también probabilidades. Espero que no les moleste prolongar el respiro respecto de los petroaudios para examinar parte de ellas. Unas parecen importantes y todas tienen interés. En primer lugar, aunque no se movió el encefalograma nacional, todo indica que tenemos nuevo jefe de inteligencia. El coronel (r) Héctor Bertrán, a quien al final se le perdían hasta los cuadernos, dejó el puesto de jefe de la DINI (ex CNI, ex SIN), luego que el vendaval del chuponeo lo encontró sonámbulo. Dirán, claro, que la misión de la DINI no son esas minucias sino la “inteligencia estratégica”, que suele ser una forma de describir el arte de leer, recortar periódicos y vestir la inutilidad con empaques de importancia.

El sucesor de Bertrán y nuevo jefe nacional de inteligencia es el general PNP (r) Danilo Guevara. El problema es que hasta ayer, Guevara era viceministro del Interior y su salida es involuntariamente elocuente.

Lo primero que revela es que Alan García no le va a dar mayor importancia a la DINI. La pobre institución languidece hasta mostrar que no solo no encuentra la información sino tampoco la ortografía, como demuestra en el portal del Estado (donde describe su misión como el “…desarrollo de la provición (sic) de inteligencia estratégica precisa, confiable y oportuna”).

El general (r) Guevara seguramente va a corregir las faltas de ortografía y gramática en la DINI, lo cual no es poco, pero quizá no sea suficiente. Guevara es una buena persona, cuya capacidad para redactar discursos institucionales está claramente documentada.

Como viceministro del Interior, la presencia de Guevara fue virtualmente fantasmal. Pero fue, eso sí, un fantasma pertinaz y silencioso, que sobrevivió a un ministro y que es casi seguro que se llevará con él a otro.

Guevara le fue impuesto como viceministro a Luis Alva Castro, durante la desafortunada gestión de éste. Alva Castro nunca le permitió desempeñarse como viceministro y, no pudiendo botarlo como deseaba hacer, lo aisló en su escritorio. Encapsulado y silencioso, Guevara aguantó desaires burocráticos y terminó sobreviviendo a Alva Castro.

Luego vino el sorpresivo nuevo ministro Remigio Hernani, y Guevara debió apelar nuevamente a su capacidad de integrarse al feng-shui de Córpac, mientras Hernani se dedicaba a cumplir con su largamente acariciada lista de revanchas.

Alguno pensaría que esa capacidad fantasmagórica no deja de ser adecuada para las labores de inteligencia. Recuérdese a “M”, ¿por qué no “G”? Además, los lectores de Le Carré reconocen en el rostro regordete, miope, aparentemente confuso de George Smiley al epítome del espía verdaderamente inteligente, que pese a sus contrasuelazos personales, encuentra al final el camino de la victoria.

Espero que en su nueva invisibilidad, esta sí justificada, el general Guevara tenga éxito, pero para lograrlo tendría que revolucionar la DINI. Es decir, convertirse en un fantasma enérgico y audaz. Él va a ocupar (o ya ocupa, cuando lean el artículo) el puesto para el que fue recomendado hace no mucho tiempo Elías ‘chito’ Ponce, nada menos que por apristas prominentes, que veían en él un operador eficaz a diferencia de los vacuos palabreros de la DINI. (Que Ponce hubiera sido eficazmente montesinista, parte de su aparato y que estuviera implicado en desapariciones con el SIE y gente del grupo Colina, parece haber importado poco en esa recomendación felizmente desatendida).

Pero el hecho es que en el Perú de ahora, el Estado necesita en inteligencia mentes estratégicas con capacidad táctica, buen entrenamiento y buenos reflejos. Como la que pudo poner en juego la Dirandro cuando se lanzó a identificar, vigilar, seguir, penetrar y capturar a la organización de chuponeadores de ‘chito’ Ponce, que pese a su pretendida eficiencia, ni se percataron de ser vigilados hasta el momento de su captura.

Es poco probable que Guevara logre hacer eso con la DINI; y la Dirandro debe dedicarse a su papel principal en la lucha antidrogas, donde hay avances puntuales en medio de un retroceso estratégico: hoy se produce, se elabora y se exporta más droga que antes.

Entonces, lo más probable es que se produzcan cambios importantes en el Ministerio del Interior en estos días. Remigio Hernani ya no es un ministro viable y la pregunta no es si se queda o no, sino cuándo se produce el cambio y quiénes ingresan como nuevo ministro y, probablemente, como nuevo jefe de la Policía.

Hay varios nombres propuestos, barajados o sugeridos para ministro: algunas ideas son delirantes, como la de proponer al ex jefe de la PNP, Octavio Salazar, para el puesto. Pero aquellos nombres que suenan probables son los de tres apristas y un independiente: Luis Gonzales Posada, Mercedes Cabanillas, Aurelio Pastor y Rómulo Pizarro.

En cuanto a la dirección de la Policía, hay básicamente dos nombres en liza: los de los generales PNP Luis Henríquez y Miguel Hidalgo. Lo más probable es que este último sea el nombrado. Dependerá, hasta cierto punto, de quién sale designado como nuevo ministro, pero es también casi seguro que éste (o ésta) recibirá una enfática recomendación respecto de quién debe conducir la PNP.

El general Hidalgo estudió en el CAEN junto con el actual comandante general del Ejército, Otto Guibovich; y hasta donde sé, hay amistad y cercanía entre ambos oficiales. Eso puede ser importante para colaborar con eficacia en acciones conjuntas (como de interdicción de rutas del narcotráfico, por ejemplo) y en asegurar la estabilidad del Estado democrático.

Se vienen tiempos complicados en varios frentes. Por eso, la importancia de tener funcionarios capaces, con una visión coherente en la seguridad del Estado, es fundamental.

¿Coherencia? ¿En este gobierno? Veamos algunas de sus últimas medidas. Cualquiera que no ande perdido en Lalalandia percibe que el narcotráfico está creciendo y que eso es muy peligroso, como puede preguntar, si hay alguna duda, en Tijuana, Culiacán o Nuevo Laredo. A la vez, se sabe que hay un grupo no muy grande pero eficaz de policías, fiscales y procuradora que han golpeado a las principales organizaciones acusadas o sospechosas de narcotráfico organizado. Entre ellas, las de Fernando Zevallos, los Sánchez Paredes y Luis Valdez Villacorta. En el último caso, la parte central de la investigación es sobre lavado de dinero, la parte final del ciclo del narcotráfico.

La procuradora antidrogas Sonia Medina es la que ha llevado y lleva estos casos. Medina es experimentada, treja y eficaz. Uno imaginaría que el Estado buscaría reforzar su trabajo.

Pero un nuevo dispositivo legal, la Resolución Suprema 029-2009-JUS, aprobado este 4 de febrero, nombra un nuevo procurador encargado de investigar los casos de “lavado de activos y pérdida de dominio”.

Suena inocuo, pero no lo es. Si uno corta en dos la investigación del narcotráfico y pone por un lado la de drogas y por el otro la de lavado de dinero, condena al fracaso el esclarecimiento de varios casos complejos. En los de Zevallos, Valdez y Sánchez Paredes, la investigación de drogas y de dinero ha ido, como es natural, junta, porque droga y dinero son partes sucesivas de un mismo proceso.

Si se corta la integridad de la investigación, se la mutila. Y eso es lo que pasaría si se le quita a Sonia Medina, la procuradora, el investigar el lavado de activos en los casos de narcotráfico que sigue. Es, al fin, una manera de sabotear las investigaciones.

Le pregunté a la ministra de Justica, Rosario Fernández, sobre las razones de esa barbaridad. Admitió que la nueva Resolución Suprema va a escindir la investigación, pero añadió que “todavía no se ha implementado nada”. Sobre los casos pendientes, dijo que “no tendría mucha razón quitarle los casos de Valdez y Sánchez Paredes a Sonia Medina… ella se queda con los casos que tiene”.

Entonces, ¿por qué se dio la medida?

No hay nada que hacer. Este es un gobierno democrático en una región donde se ataca la democracia, y por eso hay que defenderlo, aunque a veces se destiemplen los dientes en el proceso. Pero para defenderlo, hay que investigarlo. Cuanto más se lo investigue mejor se lo defenderá.

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Avalancha de información (Caretas 2063)

jueves, 29 de enero de 2009

Avalancha de Información

Escándalo. Utilizamos tanto la palabra y, sin embargo, ésta se resiste al desgaste del tópico, el lugar común. Tenemos la costumbre y la inclinación para apreciar un buen escándalo, que en nuestra cultura de cortesanía colonial se convierte en el instrumento con que el destino dispensa reversibles desventuras.

Aunque la mayor parte de los escándalos y escandaletes cotidianos suelen dejar estelas pringosas o hedientes, los ha habido purificadores (por ejemplo el vladivideo Montesinos-Kouri). Es la fuerte emoción colectiva que provoca desde cacareos modulados hasta esas explosiones de indignación generalizada y de furioso reclamo por la virtud colectiva, en las que uno recupera, aunque sea por un tiempo, sus mejores sueños sobre el destino del país.

El escándalo también es un arma, una forma de propaganda hostil, y como tal ha funcionado en el caso de los petroaudios y chuponeos. Ofensivas y contraofensivas. Primero los chuponeados salieron a la luz –las alegres cutras de los parásitos del poder–, y luego los chuponeadores, la trastienda delictiva cogida casi in fraganti, con todas sus sorpresas.

Ese tipo de conflictos empieza fuerte por lo general y luego se convierte en una confrontación que tiende a la baja intensidad. Pero lo que pasó este martes 27 fue cualquier cosa menos baja intensidad. En un solo día trascendió el atestado sobre los chuponeadores, 120 páginas, 48 mil palabras de eficiente investigación fiscal y policial, que arma un sólido tejido de evidencia. Del otro lado, el periodista Pablo O’Brien entregó al juez Barreto y reveló simultáneamente al público una masa de 86 audios (wikileaks.org/wiki/P2) , que cubren aspectos previamente ignorados de las alegres aventuras de los pícaros ya conocidos y los ponen en contacto con varios personajes nuevos, algunos de los cuales parecen estar causando una carestía de Donafán en las farmacias.

Además, yo pude ver y tomar notas (gracias a una fuente reservada) del contenido de varios correos electrónicos cursados entre los protagonistas del escándalo primigenio de los petroaudios, que ayudan a comprender mejor lo que sucedió.

En esta misma revista se escribe en detalle, según entiendo, sobre el atestado policial; y ustedes pueden enterarse de lo que dice cada audio escuchándolos en sus computadoras. Así que les contaré parte de lo que pude ver en los correos electrónicos interceptados, que creo ayuda a entender las complejas relaciones entre los actores estelares del caso de los petroaudios.

Pude ver más de 60 correos electrónicos, uno de los cuales me pareció el más interesante, puesto que ayuda a responder varias preguntas:

- ¿Cómo pasó el espionaje electrónico del cemento al petróleo?

- ¿Por qué se peleó Rómulo León con Fortunato Canaán?

En mayo de 2008, Fortunato Canaán envió, desde su gmail, un correo electrónico a Francisco Garza, el muy alto ejecutivo de Cemex.

Es un mail de queja. “Me encuentro en la obligación” escribe Canaán a su ‘estimado Francisco’, “de enviarte esta carta para informarte acerca de ciertos y más bien extraños y desagradables eventos…”.

Canaán se refiere a lo que ocurre en el “proyecto Perupetro y el otorgamiento a Discover Petroleum de ciertos lotes” para explorar y explotar petróleo y gas en el Perú.

El empresario dominicano de la visitada suite en el Hotel Country afirma que el ingreso de Petromarker y Discover Petroleum se realizó de común acuerdo con Garza, de Cemex. Pero, añade, tiene que “poner en conocimiento de las dificultades *(sic) que estamos encontrando con tu representante y mi socio, Ing. Mario Díaz Lugo”.

“Al final de Diciembre, 2007 (sic)” continúa Canaán, “me pediste que nos contactemos con el Ing. Mario Díaz Lugo, como tu representante y de Jostein (Kjerstad) … Debido a mis contactos en Perú (yo he venido manejando tus proyectos de ingeniería civil importantes por dieciocho meses) y por mi experiencia en la exploración de hidrocarburos, vimos una muy buena oportunidad para unir esfuerzos…”.

Como representante de Garza, escribe Canaán en su correo electrónico, tuvo la mayor carga de trabajo, pero, añade, “gracias a mis muchos muy buenos contactos, especialmente con Jorge del Castillo y el Presidente Alan García fui capaz de organizar varias reuniones con los más altos líderes en materia de hidrocarburos en Perú”.

Sigue una larga relación de las gestiones de Canaán ante, sobre todo, Perupetro, “que concluyó”, escribe, “quedando solamente pendiente recibir las cartas de intención para Discover, en otras palabras, la parte más difícil había sido completada”.

Luego, lamenta Canaán, “las dificultades comenzaron a surgir”. “Después de celebrar nuestro éxito con Champagne (sic) durante la cena en mi suite y felicitarnos por el gran futuro, los días pasaron y no escuché más de Mario (Díaz Lugo) y, de repente, sin saber por qué, Mario, mi socio en este proyecto (con tu aprobación), rompió nuestros acuerdos, dejándome de lado y actuando directamente en tu nombre en Perú”.

Canaán también se queja de Rómulo León, “que ahora quiso hacerla de Pepe el vivo y (…) quien ahora ha empezado, a través de Mario, a representar a Discover detrás de escenas (sic) no le puedo perdonar esto. Por más que tú quieras protegerlo yo no lo aguanto más”. El mensaje termina solicitándole a Garza una reunión urgente, para arreglar el asunto.

Es decir que, en los momentos previos al “faenón”, Canaán había sido puesto de lado, y eso le ardía como los diablos.

¿Por qué lo chotearon? Ya conté la semana pasada que poco antes de la fecha en la que ese correo electrónico fue enviado, amigos de Alan García (probablemente Ricardo Vega Llona) informaron al Presidente que Canaán “hablaba huevada y media” y que aquél “los carajeó” a Hernán Garrido Lecca y a Luis Nava y dijo que “había que alejarse” de Canaán. Es posible que García haya sospechado ya entonces de un chuponeo. En todo caso, el resultado fue el hielo inmediato a Canaán, pero sin que se afectara el “faenón”.

Ese correo electrónico permite entender mejor el proceso del chuponeo que, según lo que se sabe, empezó entre cementeras, tratando de documentar una relación presuntamente corrupta entre, especialmente, Garrido Lecca con cementeras presuntamente favorecidas. La vigilancia condujo a Canaán, a Rómulo León y a sus amigos.

Todo indica que el chuponeo no incluyó celulares, excepto cuando hubo llamadas de éstos a teléfonos fijos. La interceptación de comunicaciones fue fundamentalmente a teléfonos fijos y a correos electrónicos, mediante sistemas muy simples de chuponeo. León y Quimper parecen haberse convertidos en objetivos favoritos, tanto por sus reveladoras y pintorescas conversaciones, como por su preferencia (quizá inspirada en un sentido del ahorro) por hablar por teléfono fijo.

¿Por qué los espías se preocuparon en filtrar su información a la prensa? Voy a buscar desarrollar el tema en mayor profundidad la semana entrante, pero la razón fundamental es que, en un gobierno corrupto, la mejor forma de lograr un efecto para quienes encargan el espionaje industrial es mediante el escándalo medido. Es la teoría de la explosión controlada, como se puso en práctica varias veces durante el gobierno de Toledo. Pero aquí la explosión resultó desbocada y aunque el efecto fue mucho mayor del deseado, según parece, los espías y sus clientes perdieron el control.

Un ambiente generalizado de codicia y avidez, en medio del crecimiento económico acompañado por mucha corrupción, provocó el crecimiento desmesurado del espionaje industrial, cuyas bases operativas venían del fujimorato. Para competir había que espiar. Tratándose de grupos de negocios y de presión relativamente pequeños, el proceso (como, espero, veremos la próxima semana) fue por momentos no solo promiscuo sino virtualmente incestuoso.

Así como la virtud emerge a veces del pecado, el desboque del chuponeo puede ayudar a limpiar en algo la corrupción y, sobre todo, a conocerla mucho mejor. Los vladivideos fueron una incomparable lección sobre el proceso de toma de decisiones políticas en la dictadura. De la misma manera, los petroaudios documentarán cómo se llevaron a cabo muy importantes transacciones en una economía en crecimiento, cuando la Historia se convierte en atestado.

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Polémicas periodísticas, Gustavo Gorriti, Caretas 2055

jueves, 27 de noviembre de 2008

Polémicas Periodísticas

El caso de El Comercio y Perú.21 ha resultado una oportunidad para discutir temas fundamentales para el periodismo. No es algo de lo que uno deba alegrarse, puesto que el despido de periodistas por cumplir con su deber significa casi siempre un retroceso ominoso en estándares de democracia y honestidad pública.

Dos directivos de El Comercio –Hugo Guerra y Francisco Miró Quesada Rada– defendieron los despidos en artículos sucesivos. Paso a examinar sus razones.

En su columna del sábado pasado, Hugo Guerra utilizó un argumento identificable para defender los despidos: la libertad de empresa. El resto, con el debido respeto, es palabreo.

La autoridad en la que se respalda es la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que, en palabras de Guerra, “considera doctrinariamente que una parte sustantiva de la libertad de expresión consiste en que se respete la libertad de la empresa periodística. (…) un directorio adopta por unanimidad ciertas decisiones, y estas no tienen por qué desfigurarse ni tergiversarse, porque representan el ejercicio de un legítimo derecho empresarial en el cual nadie tiene que meterse”. Es decir, el directorio habló y se acabó.

Veamos. ¿Tiene derecho el propietario del medio de despedir a sus directivos y periodistas? Sí. Sin duda. Los cargos de confianza suponen una responsabilidad delegada que se sostiene en la relación fiduciaria (de confianza) entre los dueños del medio y los periodistas encargados de dirigirlo. Si esa confianza se pierde o erosiona, los propietarios tienen el derecho y la facultad de reemplazar a el o los profesionales a quienes habían confiado la producción periodística del medio.

Pero, la relación del medio con el público (o, para ponerlo todavía más claro, con la ciudadanía, con el pueblo) es también una relación fiduciaria, solo que más importante que la anterior. La confianza, la fe del público en la honestidad, profesionalidad e integridad del medio es uno de los pilares centrales del concepto de libertad de prensa y expresión.

Algunos le llaman credibilidad, aunque es bastante más que eso. Y la confianza del público en un medio tampoco se mide solamente por la respuesta en el mercado a través de la circulación o la sintonía o el avisaje.

Es el reconocimiento, implícito y explícito de la gente al esfuerzo honesto y capaz de un medio por proporcionar información veraz, importante e interesante; para fiscalizar mediante la vigilancia y la investigación a los poderosos; para opinar y servir de tribuna de opinión a visiones diversas y, en lo posible, inteligentes. La información es un bien público en una democracia, porque solo un pueblo bien informado puede decidir bien y defender sus derechos.

Entonces, los medios principales, sobre todo los de referencia, tienen un accionista que no cobra dividendos pero que tiene derecho a todas las explicaciones: el pueblo. Cuando se ha logrado, en todo o en parte, esa relación fiduciaria y se la pierde, no solo sufre el medio: la libertad de prensa se desnaturaliza y la democracia entra en peligro.

Por eso es una falacia sostener que unos despidos vinculados con la investigación periodística de una escandalosa corrupción son un asunto empresarial en el cual nadie tiene por qué meterse.

Por lo contrario, todo el mundo debe averiguar y meterse. Y el periódico o los periódicos deben sentirse obligados a examinar en público y con toda claridad sus decisiones respecto del manejo informativo en asuntos de importancia central para el país.

Como se sabe, la invasión de Irak representó uno de los peores momentos para la prensa estadounidense que, en su mayoría, se dejó engañar y contribuyó con darle veracidad al mito de la existencia de armas de destrucción masiva. Masivo fue el engaño, y cuando éste se descubrió, buena parte de los periódicos principales de Estados Unidos realizaron autoexámenes y autocríticas profundos, ocasionalmente dolorosos y, sobre todo, públicos.

Pero no solo en asuntos políticos nacionales. Cuando, en 1999, se reveló que el L.A. Times había efectuado un acuerdo confidencial de avisaje con la firma Staples, que significaba mezclar promiscuamente el aspecto informativo con el publicitario, la reacción no se confinó solamente a la indignada redacción del periódico, sino se hizo pública.

Eso forzó el retroceso y la contrita autocrítica de los gerentes y directores, que prometieron enmendar rumbos. Los periodistas exigieron una investigación interna y fueron respaldados nada menos que por el legendario Otis Chandler, el accionista y ex Publisher que en el pasado había llevado al diario, como escribió un comentarista, “de la mediocridad a la grandeza”. Chandler escribió que ningún gran periódico podía mantenerse en su sitial cuando ninguno de sus altos ejecutivos “tienen experiencia periodística de ningún nivel”.

“El respeto y la credibilidad de un periódico es irremplazable”, escribió Chandler. “A veces, si se pierde, no se podrá lograr de nuevo… el manejo exitoso del negocio periodístico no es como el de cualquier negocio”. Eventualmente, los ejecutivos del periódico retrocedieron en todos los frentes y encargaron una investigación interna del caso Staples, que se publicó semanas después en una sección especial de 14 páginas, que examinó con demoledora precisión la cadena de errores basados en la arrogancia, la ignorancia y la codicia de los accionistas, que los había llevado a comprometer los principios del periódico.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel, fundadores del Committee of Concerned Journalists, sostuvieron que ese caso era parte de un proceso más corrosivo y extenso, que amenaza la capacidad de que el periodismo “se mantenga como una fuerza independiente, capaz de fiscalizar e investigar a los gobiernos, a las empresas y a otras instituciones”.

¿Se atreven los actuales directivos de El Comercio a hacer una investigación independiente sobre sus decisiones como lo hizo, por un caso de menor importancia comparativa, el LA Times? ¿Respetan su credibilidad tanto como lo hizo ese diario?

Debo añadir que tiene mucho de patético el que Guerra termine su artículo con una referencia que se pretende desdeñosa hacia los bloggers: “porque ya bastante daño hacen esos bloggers que pretenden hacer un necio periodismo de periodistas”.

¿Daño? Los blogs han sido el principal vehículo de información sobre lo que sucedió dentro del grupo El Comercio. Quien deseaba estar informado tuvo que consultar los blogs. La diplomacia intraperiodística moduló a lo Valdivieso las referencias al caso, salvo una que otra excepción. En este caso, solo hay que agradecer a los blogs por su información.

No solo eso. Los ex columnistas de Perú.21 se han juntado en otro blog: Espacio Compartido, http://compartidoespacio.blogspot.com. Así que, blog mediante, su ausencia de Perú.21 no es una pérdida total.

No quiero terminar sin comentar con brevedad el artículo de Francisco Miró Quesada Rada, publicado el domingo pasado. Se tituló: “Transparencia e información” y es decepcionante. Paco es una persona entrenada en el rigor intelectual que no muestra en ese artículo. “Con respecto a nuestra posición sobre la corrupción y la interceptación telefónica, reiteramos que ambos son delitos. Nos llama la atención de aquellos que los contraponen. ¿Por qué esconder y desinformar sobre la interceptación telefónica? (…) ¿A quiénes chantajean? En esto tenemos que ser totalmente transparentes”.

De acuerdo. ¿Por qué no se prosigue, entonces, simultáneamente la investigación en ambos frentes? ¿Por qué no se sigue investigando y revelando sobre chuponeados y chuponeadores? ¿O es que, como añade, solo publicará la información que a su juicio haya sido obtenida “por medios legales y morales”? ¿En comunicados, por ejemplo, o en conferencias de prensa?

La discusión sobre información válidamente publicable es compleja. Pero si algo está claro en el periodismo contemporáneo es que hay ocasiones en las que la relevancia y el interés público de una información corroborada resultan mucho más importantes que su fuente de procedencia. ¿Recuerdan los “documentos del Pentágono”? La decisión del New York Times y luego del Washington Post, de publicarlos, marcó un hito en el periodismo: Si hay información filtrada clandestinamente que es verdadera y muy importante, debe publicarse.

En su artículo, Miró Quesada Rada sostiene que el suyo es “el periodismo responsable y moral. Quien esto escribe se enfrentó con la pluma, en las calles y plazas del país, contra la dictadura fujimorista y la corrupción de aquel gobierno. Mientras esto sucedía, otros periodistas que hoy fungen de moralizadores y campeones de la libertad de expresión estuvieron al servicio de esa nefasta dictadura”.

Como no menciona nombres, hubo que suponer. ¿Se refería acaso a Martha Meier Miró Quesada, candidata fujimorista en la lista de Perú 2000 en la fracasada re-reelección del dictador?

Posted by Roberto at 7:32 0 intruso(s)  

Memo para corresponsales. Gustavo Gorriti (Caretas 2054)

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Memo Para Corresponsales

Junto con los presidentes, primeros ministros y dictadores que llegan a Lima esta semana, arriban algunos centenares de periodistas, algunos libres y otros parametrados. Muchos llegarán al Perú por primera vez y querrán reportar sus impresiones. Aquí, una guía rápida para periodistas marinados por la vida y los deadlines.

Empecemos por la ciudad que los recibe. Lima es una ciudad fea, para decirlo de una vez, pero tiene rincones. No esperen aquí ni París, ni Jerusalén, ni Praga. Pero a veces una ciudad fea con rincones es mucho más interesante que una ciudad meramente bonita. Aquí las piedras no hablan (para eso vayan a Cusco) pero las construcciones huelen, sobre todo en las zonas viejas.

Hace algunos años, un entonces joven latinoamericanista llamado Michael Shifter (quien ahora es una fuente casi de rigor cuando se escribe desde Washington sobre Latinoamérica), publicó un artículo sobre sus vivencias en Lima: Precariedad, dijo, es lo que primero se le vino a la mente, antes de encontrar paralelos entre Lima y Nueva York. Ambas ciudades, escribió, son “intensas e impredecibles, sumergidas en drama y misterio, con su gente viviendo de alguna manera en los límites…”.

Shifter se refirió a “la rica y profunda ironía” de los limeños, presente hasta en los velorios. Como escribió, “en la cultura limeña, como en la judía neoyorquina hay un gran énfasis en aplicarse, en trabajar duro, en usar la propia imaginación y los recursos mentales al máximo, pero, Dios no lo permita, sin tomarse demasiado en serio a uno mismo… mezclan la seriedad en el propósito con una refrescante capacidad de reírse de sí mismos, una cualidad que, en mi experiencia, no se encuentra en muchos otros lugares del hemisferio”.

Pero antes que lo común resalta lo diferente. Si ustedes hubieran llegado dentro de un par de meses más, los hubiera invitado a manejar por la autopista al Sur y llegar al kilómetro 97 y medio. Ahí, si voltean a la derecha entrarán a un país y si voltean a la izquierda, a otro. Pitucolandia y el Tawantinsuyo, todas las distancias y apenas una autopista de por medio.

Y es que aquí, además de los rincones, hay muchos trasfondos que permean cada aspecto de la vida. Los folletos oficiales y oficiosos que seguramente los estarán esperando en las habitaciones o en los centros de prensa dirán algunas cosas ciertas, pero no todo.

Es cierto, por ejemplo, que este país lleva un crecimiento económico ininterrumpido por casi 90 meses. Con pésimos niveles de distribución de ingreso (entre los peores del mundo), pero deplorable como es, me parece preferible padecer inequidades distributivas en crecimiento y no en recesión. Antes hemos vivido muchos años de involución económica… en términos de PBI per cápita la gente fue al encuentro de sus bisabuelos, así que algo sabemos al respecto. Cuando se crece, por lo menos la gente tiene más energías para protestar.

Y esto me lleva a lo siguiente: nosotros, veteranos de todo tipo de contrasuelazos económicos, llevamos 90 meses creciendo sin parar dentro de una vibrante Democracia.

Cuando digo vibrante pienso en otros adjetivos: bulliciosa, caótica, contundente. Durante estos ocho últimos años, a veces los índices de aprobación presidencial fueron menores que los de crecimiento económico. Ruido, polvo, piedras: nuestra realidad de orden y gobierno ha resultado más bien fermentada. Y aún así, con presidentes despreciados y policías piñata, hemos crecido sin parar, dentro de ciertos niveles de paz social. Aquellos de ustedes que vienen de naciones regidas por líderes o partidos despóticos, observen bien. Se puede crecer incluso dentro de democracias eminentemente desorganizadas. El truco consiste en gritarse lo que se quiera, pero no matarse. Aquí se aprendió, creo, la diferencia.

Hay otras cosas que nos enseñó la historia en los últimos treinta años. Las buenas metáforas y el buen gobierno no son necesariamente compatibles. Fuimos el primer productor mundial de coca destinada al narcotráfico (ahora somos el segundo); tuvimos una insurrección trasplantada de China (la de Sendero Luminoso), cuyo discurso parecía por momentos una traducción precaria de la agencia Xinhuá en los tiempos de la Revolución Cultural, que terminó siendo enfrentada por un presidente japonés, como si las guerras de Manchuria hubieran buscado aquí territorio para dirimir asuntos pendientes. Un escritor quiso ser presidente y casi lo logró; un espía de caricatura quiso gobernar, y lo logró. Todo eso nos enriqueció en originalidad y eventos, sobre todo enriqueció nuestro periodismo y nos empobreció en lo demás.

Aún ahora tenemos liderazgos cuyas historias parecieran emerger de la a veces buena literatura decimonónica de folletín. Nuestro presidente es un político capaz de vender, cuando está en campaña, refrigeradoras en el Polo Sur. Ha cambiado mucho de ideas, que expone siempre con la misma convicción. ¿Qué piensa en el fondo? No sé si él mismo lo conoce, pero si en el pasado su brillo nos llevó a la ruina, queda por ver –ahora que ha ganado peso con los años– si su madurez mejorará el progreso económico y la estabilidad democrática, o no.

Los recibirá también nuestro primer ministro, que tiene nombre y cara de profeta. Si hubieran llegado hace algunos años, lo hubieran encontrado en la cárcel. Claro que entonces los hubiera recibido el presidente japonés, a quien ahora pueden encontrar en la cárcel.

¿Cuántos años de crecimiento económico y durabilidad democrática nos falta para llegar al anhelado aburrimiento? Lo pregunto como ciudadano, claro, no como periodista, y me respondo que yo por lo menos no veré ese aburrimiento. Entre tanto, seguimos amarrados a la política literaria. Y debajo, una muchas veces deprimente realidad.

¿Por qué? Porque, para decirlo en términos breves, somos una nación que todavía no encontró su ciudadanía. El trauma de la conquista, la mentalidad de la colonia, los sueños fundacionales de la república, coexisten todavía hoy entre nosotros. Somos, además, un país de geografía difícil, que requiere de un pueblo fuerte y una fuerte clase dirigente. Eso último, hasta ahora, no lo hemos tenido.

Nuestra esperanza, sin embargo, está basada en la oralidad. Somos una nación que vive ahora un florecimiento gastronómico. Y, sin ninguna vanidad, podemos afirmar que en pocos lugares del mundo se come tan bien como en este país. Los pueblos que han conocido el hambre saben apreciar lo que es comer bien. Tenemos una ciudadanía papilar que nos engloba a todos. Incluso, hasta los propios empresarios han considerado a un capitán de la gastronomía como el empresario más influyente, por encima de los mineros y los agroexportadores.

Tras eso hay una gran enseñanza. Nuestra cocina es grande porque es mestiza. Andina, costeña, amazónica, ibérica, africana, china, japonesa, italiana, que encontró su identidad en la fusión y logró superar sus elementos. Esa es nuestra fuerza y nuestro futuro como nación también. El reconocimiento de nuestro brillante mestizaje y los fascinantes matices que la fusión de todas las sangres logre en una cultura nueva y superior. Espero que encuentren eso cuando nos toque la próxima APEC.

PS. Me olvidaba de responderles la pregunta inevitable: ¿Cómo está la prensa en el Perú? Mejor que la de muchos de sus países, la verdad, aunque eso no quiere decir que esté bien. No hay coerción explícita sino presiones, influencia, autocensura. Hace pocos días, por ejemplo, los empresarios que ahora controlan el grupo editorial que imprime El Comercio, el diario de referencia aquí, despidieron al director de un periódico del grupo, Perú.21, por haber sido fiel al manual de estilo del diario y a los principios del periodismo en una importante investigación. Un periodista digno y unos empresarios lamentables… conocemos el cuadro, ¿verdad?

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Del Encabezamiento al Descabezamiento, Gustavo Gorriti (Caretas 2052)

jueves, 6 de noviembre de 2008

Del Encabezamiento al Descabezamiento

Lucha de poderes: un cambio en la correlación de fuerzas de accionistas en el Grupo El Comercio ha significado sacudones internos y decapitaciones laborales; pero también ha ocasionado un debate sobre las premisas fundamentales del periodismo que nos concierne a todos.

Los petroaudios no solo remecieron al gobierno y provocaron un cambio de gabinete sino catalizaron la salida –derrocamiento sería, quizá, una palabra más precisa– del ahora ex director de El Comercio, Alejandro Miró Quesada Cisneros; la pérdida de poder y de cargos de Bernardo Roca Rey; y el descabezamiento de la unidad de investigación del diario.

El lunes 3, Hugo Guerra, el recientemente retornado subdirector de facto de El Comercio, pidió a Pablo O’Brien, a través de intermediarios, la entrega de todos los petroaudios en su poder. O’Brien es el periodista que por más tiempo investigó el caso de corrupción que terminó en los petroaudios. Por razones que reseñaré aquí, O’Brien nunca llegó a publicar su investigación.

Al recibir la petición, orden más bien, de Hugo Guerra, O’Brien contestó que ya no tenía los audios, que los había devuelto a la o las fuentes que los entregaron.

El martes 4, O’Brien recibió la indicación de acercarse a la oficina de recursos humanos del periódico, para recoger su carta de despido. Con ello continuó la purga de la unidad de investigación, iniciada con el despido de su editor, Fernando Ampuero.

Como van las cosas, es posible que las purgas no se detengan dentro del diario mismo sino que abarquen al grupo entero de El Comercio. El sindicato (en este caso, un término patronal) de accionistas ahora dominante en el directorio y la redacción, ha expresado abiertamente su hostilidad a la investigación de los petroaudios y ha puesto todo el acento en el repudio al “chuponeo” de donde salió la información.

Como se sabe, la revelación de los petroaudios fue hecha en AméricaTV, donde El Comercio controla los dos tercios del accionariado. También fue publicada concurrentemente en Perú.21, que pertenece (igual que los otros diarios, El Trome y Gestión) al grupo El Comercio.

Hasta ahora, el manejo editorial de los otros medios del grupo ha sido, de acuerdo con las evidencias, harto independiente, bajo las reglas generales de los “principios rectores” de El Comercio, el manual de estilo que especifica las normas fundamentales de ética, procedimiento y manejo periodístico y empresarial.

Pero las vivas discrepancias sobre el caso de los petroaudios han derivado en una polémica crecientemente abierta entre el sindicato gobernante de El Comercio y el director de Perú.21, Augusto Álvarez. A la vez, la dirección periodística de AméricaTV, a cargo de Laura Puertas, funciona desde la semana pasada bajo un comité consultivo totalmente cambiado, donde están algunos de los miembros más militantes de la nueva dirección del grupo El Comercio.

Las purgas y descabezamientos se restringen hasta ahora a El Comercio. Pero, como he dicho, la polémica sobre los petroaudios es cada vez más abierta y dura.

El domingo 2, por ejemplo, hubo un cruce de sables en dos artículos editoriales de los directores de Perú.21 y El Comercio. En su columna, Augusto Álvarez, el director de Perú.21, repasó el escenario de la polémica reservándose solo los nombres. “En el caso del ‘Petrogate’ no nos quedan dudas”, escribió Álvarez Rodrich, “luego de un análisis exhaustivo, de que el respeto a un ejercicio decente del periodismo no solo implicaba que debíamos divulgarlo sino que era una obligación hacerlo para no traicionar los fundamentos de un periodismo que pone al ciudadano como su prioridad”.

Aunque luego hay un párrafo más o menos conciliador: “Reconocemos, sin embargo, que puede haber puntos de vista diferentes” como, añade, los que expresan varias personas, “hasta periodistas para quienes la interceptación ilegal es más importante que la corrupción”.

El defensor del punto de vista mencionado es nadie menos que Francisco Miró Quesada Rada, quien ese mismo día publicó en El Comercio un artículo: “Corrupción e interceptación telefónica”, donde escribe que “llama severamente la atención que algunos quieran establecer una dicotomía entre corrupción e interceptación telefónica, cuando lo segundo es una modalidad de corrupción”. Luego, en alusión virtualmente directa a Álvarez, Puertas, Ampuero, Alejandro Miró Quesada y Bernardo Roca Rey, critica a quienes “de manera asombrosa… son capaces de afirmar que un documento interno está por encima de la constitución y de la ley”. Después viene la estocada: “… (cuando) denunciamos a quienes escuchamos su voz en la corrupción y vemos su imagen y silenciamos al ‘chuponeador’ o lo consideramos un delito menor, ‘manejable’, para la primicia.(…) Si hacemos eso y lo fundamentamos ante la opinión pública, somos tanto o más corruptos. Aquí no hay término medio, aquí no puede haber tibieza, acuso un delito y callo otro, además lo encubro”.

El editorial de El Comercio el día siguiente, lunes, remachó la posición del sindicato de accionistas ahora en el poder frente a las redacciones todavía insumisas: “Primero está el debate sobre el papel de la prensa, en torno al cual nuestra posición es muy precisa: sí apostamos por el periodismo de investigación cuando éste trabaja sobre bases éticas que privilegian no solo los manuales de estilo sino también la constitución y las leyes”.

Los ‘manuales de estilo’ a los que se refieren Francisco Miró Quesada y el editorial del lunes no son varios sino uno: los “principios rectores’ de El Comercio. El “principio rector 14”, sobre ‘el cumplimiento de la ley’ es inequívoco: “Si terceras personas”, dice, “se acercaran con información obtenida de manera ilegal, el director del medio decidirá su difusión. Para ello deberá, primero, haber alcanzado el convencimiento de que es verosímil y, segundo, que, en atención al principio de la cultura informativa amplia, no darle difusión al hecho podrá significar un perjuicio al derecho ciudadano de estar debidamente informado”.

Parece que se aproxima no solo una posible profundización de las purgas sino una probable derogatoria parcial o total de los ‘principios rectores’, el manual de estilo de El Comercio.

¿Para remplazarlo con qué? Lo que han expuesto sus detractores hasta ahora es una visión que aniquilaría el periodismo de investigación.

Hay un punto en el que encuentro que tiene razón parte de la crítica hecha a la investigación de los petroaudios. El periodismo de investigación debe ser transparente, en la medida de lo posible, respecto de los métodos que usó para llegar a la información. Las fuentes, claro, deben ser protegidas con el anonimato, cuando sea necesario. Pero eso no significa contar fábulas respecto de la manera que se llevó a cabo la investigación o se accedió a sus resultados.

La investigación de El Comercio –a cargo de Pablo O’Brien– sobre la relación de grupos mexicanos (banco Azteca y Cemex fundamentalmente) con altos funcionarios de este gobierno, empezó desde septiembre u octubre de 2007. Esos casos llevaron a los de hospitales y el de los petroaudios. Periodistas de AméricaTV y de Perú.21 tuvieron acceso a la información del caso varios días y posiblemente semanas antes de hacerlo público.

El golpe de estado en la dirección de El Comercio impidió que la investigación fuera publicada. Mientras tanto, AméricaTV y Perú.21 corroboraban la información. Cuando lo lograron, la publicaron.

¿Hubo algo de malo o de objetable en la decisión de comprobar y verificar antes de publicar? ¿En proteger a las fuentes? Lo único de malo que hubo fue la fábula sobre el origen de la información, que es, si se quiere, un pecado venial. En cambio, la decisión de mantener la información en reserva mientras se la comprobaba, de proteger a las fuentes y de publicar, por parte de AméricaTV y Perú.21, fue correcta. Es lo que hubiera hecho cualquier buen editor o director ante un caso importantísimo de corrupción descubierta y comprobada.

¿Se iba a tirar la información al tacho de basura porque había sido obtenida por chuponeo? ¿No se la publicaba y se la entregaba al fiscal? Con ese criterio no existiría periodismo de investigación ni se hubieran publicado varias de las grandes revelaciones que han sacudido y adecentado sociedades, disminuido la corrupción y reforzado la democracia.

¿Que es importante investigar también el chuponeo y los intereses de los chuponeadores? Por supuesto. ¿Que permitir el chuponeo es dañino para la democracia? Sin duda. Pero es una falacia o una simple falta de inteligencia pretender que una investigación cancele a la otra. Cada cual en su momento, una después de la otra, pero no la una impidiendo la otra. Es un asunto de razonamiento básico y de sentido común.

Por el bien del periodismo y de la democracia, este asunto debe ser discutido a fondo y a fondo esclarecido.

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Investigación del Futuro (Caretas, 2046)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Investigación del Futuro

Austin, Texas.- El otoño ya llega al hemisferio norte, mas el sol quema fuerte en Texas. El huracán Ike ha devastado Galveston, pero Austin queda indemne. Y ahí, en el Centro Knight de la universidad de Texas en Austin, un grupo de veteranos en el oficio discutimos sobre el futuro del periodismo de investigación en América Latina.

Muchos de quienes estamos ahí nos conocemos desde la década del 80. Donde antaño hubo cabelleras se podría, en varios casos, estudiar visualmente la frenología. Con el tiempo, varios se han convertido en periodistas no solo de peso sino de sobrepeso. Pero todos, sin excepción, están activos. Alguno enseña y entrena. Otros pocos se dedican al metaperiodismo; pero la mayoría –incluso los que enseñan y ejercen actividades gremiales– investiga, publica, obtiene resultados. Y además busca qué hacer para evitar la decadencia del periodismo, la entropía de la investigación, la esclerosis de la democracia.

Ese es el propósito de la reunión. Nos han convocado conjuntamente la Fundación Knight y el Open Society Institute para pasar revista, identificar los principales problemas y sugerir soluciones o alternativas. La gran mayoría somos latinoamericanos, pero han llegado también algunos europeos y varios estadounidenses.

Rosental Calmon Alves, el catedrático Knight de periodismo en Austin, es nuestro anfitrión. En el pasado, Rosental fue un famoso corresponsal de la prensa brasileña. Ahora se dedica, según dice, a evangelizar a sus colegas sobre los cambios seísmicos en la profesión.

“No estamos en un proceso de evolución sino de revolución”, predica Rosental. “Es el cambio más profundo del periodismo en la Historia... los vencedores de hoy no son necesariamente los vencedores de mañana”.

“Las empresas que antes hacían periodismo de investigación”, continúa Rosental, “ahora lo están matando… (en Estados Unidos) estamos en medio de una cantidad impresionante de despidos de periodistas (…) y lo más importante (como es el caso con los más exitosos blogs políticos) sucede fuera de los periódicos… por eso, en América Latina hay que innovar para que el periodismo sobreviva… se necesita un heroísmo sostenible”.

Como parte de ese esfuerzo, la Knight ha ofrecido premios y becas por 5 millones de dólares en 2009, a aquellos proyectos que apliquen las nuevas tecnologías informativas para mejorar la información y la participación ciudadana en sus comunidades. (www.newschallenge.org).

La evangelización de Rosental se dio casi al terminar dos días y medio de discusiones. Anteriormente, se revisó el estado global y la calidad del periodismo de investigación en América Latina. A mí me tocó estar en un panel que examinó este último aspecto.

En un primer examen, los datos no sostienen las interpretaciones catastrofistas respecto del periodismo de investigación. En la compilación y organización, hecha por IPYS, de cientos de investigaciones periodísticas que han competido por el premio latinoamericano IPYS/TILAC, saltó a la vista lo siguiente:

- Entre el 2002 y el 2007, Brasil tuvo 17 notas finalistas o ganadoras, el 21% del total;

- En segundo lugar estuvo Argentina, que logró 15 notas finalistas o ganadoras: el 18.5% del total;

- El tercer país fue Colombia: 11 notas o 13.6% del total.

- Una parte importante de los trabajos finalistas brasileños, argentinos y colombianos, provino de la gran prensa nacional: de estaciones como TV Globo, el Correio Braziliense, la revista Veja, en el caso de Brasil; de Clarín y Telenoche investiga, en el de Argentina; y la revista Semana y El Espectador en Colombia.

- Pese al predominio general de estas naciones, el primer premio fue concedido en varias ocasiones a investigaciones efectuadas por periodistas de países pequeños. Ese fue el caso del primer premio ganado por Jorge Loásiga, de La Prensa de Nicaragua; el de El Comercio del Ecuador o La Nación, de Costa Rica. Los tres son los periódicos principales de sus países, que lograron investigaciones de calidad excepcional.

De acuerdo con esos datos, se podría asumir que el periodismo tradicional goza de buena salud investigativa en Latinoamérica. Y eso es cierto en alguna medida. Periódicos como La Nación, de Costa Rica, o revistas como Semana, de Colombia, han mantenido la política de apoyar y sostener a sus unidades de investigación. Eso les ha permitido realizar investigaciones de largo aliento, que no solo requieren un trabajo continuado e intenso, sino el conocimiento fino y la memoria que solo se logra tras una larga cobertura.

Hay que decir que para un medio principal, la decisión de apoyar investigaciones de fondo requiere de un tipo especial de integridad y valentía por parte de sus dueños, porque al tener un fuerte avisaje, son sensibles a su fluctuación. Por eso, la mayoría de ese tipo de medios prefiere una cobertura inocua, con énfasis en lo menos controvertido y con un tipo de investigación centrado en quienes tienen menos capacidad de presión política o económica. Sin embargo, como ven, hay empresarios diferentes.

Y también empresas periodísticas diferentes, que buscan otras maneras de realizar el periodismo de investigación. Por lo general son organizaciones sin fines de lucro; es decir, ONGs de periodismo de investigación. Son relativamente recientes, pero han surgido con fuerza, sostenidas en muchos casos por periodistas de renombre, y su sola existencia indica las limitaciones de la prensa tradicional.

- En Chile, los destacados y veteranos periodistas Mónica González y John Dinges crearon el Centro de Investigación e Información Periodística, (CIPER), una ONG de periodismo de investigación (http://ciperchile.cl/) que luego de pocos meses de producción fue galardonada por la Fundación de Nuevo Periodismo;

- En El Salvador, el periodista Carlos Dada dirige El Faro (http://www.elfaro.net) , una publicación en internet que se define como “el primer periódico digital latinoamericano”, que logró crecer luego de un largo período de trabajo voluntario y gratuito por parte de sus periodistas.
- En Colombia, el prestigioso periodista Hollman Morris inició en 2003 el programa televisivo Contravía, (su web site es http://www.contravia.tv) que llevó el periodismo de investigación al ámbito de los derechos humanos, en la cobertura de la guerra interna y la lucha contra las drogas. Morris realizó reportajes de gran arrojo, y llegó donde otros periodistas no lo han hecho, para darles voz y rostro a quienes no lo tienen.

¿Cuáles son los principales problemas del periodismo de investigación sin fines de lucro? Los fondos para operar, obviamente, su precariedad. Uno de los objetivos del encuentro fue ver posibilidades alternativas de sostenimiento. Los ejemplos estadounidenses fueron examinados. Josh Harkinson, de la revista Mother Jones (circulación: 276 mil ejemplares) reseñó el éxito de una revista que, al igual que otras publicaciones prestigiosas (The Nation, The New Republic), depende en gran parte de las donaciones del público, como también es el caso de NPR, la radio pública nacional.

Chuck Lewis, el notable periodista estadounidense, reseñó la historia del Center for Public Integrity, que él fundó, y que se manejó luego con un presupuesto anual de 3 millones y medio de dólares, ganó repetidamente los premios más prestigiosos de periodismo, y creó el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación. Lewis, autor de un estudio sobre el periodismo sin fines de lucro, describió otros centros del mismo tipo, como ProPublica, una sala de redacción sin fines de lucro, dedicada a la investigación periodística, con un presupuesto de 10 millones de dólares.

¿Es ese el futuro del periodismo de investigación? Creo que más bien es un refugio y una alternativa, mientras termina una era y se afirma la otra, la del periodismo digital autosostenible. En ella, con su variedad, versatilidad e independencia, el periodismo de investigación encontrará su medio natural

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gustavo gorriti, cuestiones de generales (caretas, 10/04/08)

jueves, 10 de abril de 2008

Cuestión de Generales (II)

Si alguna duda quedaba respecto de la intención del gobierno aprista de encubrir el mayor caso conocido de corrupción militar en lo que va de esta década, Gino Ríos Patio, el procurador de Alan García, se encargó de borrarla el viernes pasado.

Ese día, uno después de la publicación de “Cuestión de generales” en Caretas 2021, Ríos Patio se dirigió por escrito a la fiscal anticorrupción Marlene Berrú (que investiga la asignación corrupta de combustible el año 2006, bajo el entonces comandante general del Ejército, general EP (r) César Reinoso) para hacerle una solicitud que casi equivale a una confesión.

En el escrito, Ríos Patio le solicita “la suspensión de las diligencias programadas por su Despacho (sic) debido a que he solicitado (…) se inhiba del conocimiento de la presente investigación”.

Es decir, el presunto procurador “anticorrupción” le exige a la fiscal Berrú paralizar toda su investigación en este megacaso de corrupción.

La semana pasada expliqué la estrategia de la defensa del general (r) Reinoso, de pedir que se incluya en la investigación a los comandantes generales que tuvo el Ejército desde el 2000 hasta el 2006. El propósito, como expuse entonces, era lograr incluir en la investigación al general EP (r) Roberto Chiabra, ex comandante general del Ejército y ex ministro de Defensa, quien tuvo como ayudante al comandante EP Orlando Berrú, hermano de la fiscal, para forzar a esta a excusarse y separarse del caso.

La iniciativa no funcionó. Entonces, el adjunto de Ríos Patio, Martín Valdivia Cotrina, exigió a Berrú el 1 de abril que se aparte del caso. ¿La justificación? Una nota en el pasquín montesinista “La Razón”, del 29 de marzo, en el que informan que Berrú habría hecho llegar una citación a Reinoso a través de su chofer y su escolta. Eso es suficiente para que Valdivia Cotrina sostenga que Berrú tiene “falta de objetividad e imparcialidad” en la investigación. Tres días después, Ríos Patio le exigió, como queda dicho, “la suspensión de las diligencias programadas”.

Paralizar la investigación supondría, entre otras cosas, suspender la diligencia con el actual comandante general del Ejército, general EP Edwin Donayre, para que este explique cómo usó su asignación extraordinaria de combustible mientras fue comandante general de la Región Militar del Sur el 2006. Berrú ha citado a Donayre en seis oportunidades diferentes entre el 17 de julio de 2007 y el 26 de marzo de 2008. Este siempre se las ha arreglado para disculparse y no concurrir.

¿Por qué quieren sacar a Berrú? Porque es una fiscal treja y porque el caso es muy serio. Se trata de un robo millonario al Estado a través de la asignación fraudulenta de combustible. El principal responsable, aunque no el único, es el general Reinoso, y la principal víctima, en ese ambiente de corrupción generalizada, fue el propio Ejército. Recuérdese los escándalos de las raciones malogradas, del equipamiento inservible, de los cuarteles en el VRAE donde faltaba lo más elemental, según pudieron ver en su momento los ministros que acompañaron al entonces titular de Defensa, Allan Wagner, en un revelador viaje por el valle.

La razón principal por la que el pasquín montesinista y sus socios en el gobierno actual quieren abortar la investigación fiscal, es porque ya se sabe mucho sobre el caso a través de indagaciones previas. Veamos algunas de las cosas que éstas indican:

En febrero de 2007, el entonces nuevo Inspector General del Ejército, general EP Francisco Vargas Vaca, firmó el “informe de investigación 002/IGE/K-1/20.04.b sobre las “presuntas irregularidades” en la asignación de combustible. El informe, de 20 páginas, señaló principalmente lo siguiente:

- Que el año 2006, el incremento de combustible respecto del año anterior fue de 47% en gasolina 84 y de 61% en petróleo;

- Ese año, el Hospital Militar Central recibió un aumento de 262% en gasolina 84 y 62% en petróleo. Lo obscenamente escandaloso del asunto es que –según lo investigado después por la Contraloría General de la República– el Hospital Militar recibió 37,660 galones de gasolina 84 y nada menos que 423,399 galones de petróleo el 2006. Comparativamente, cuatro de las principales brigadas del Ejército (la primera de Fuerzas Especiales, la 18 Blindada y las brigadas 31 y 2da de Infantería) recibieron, todas juntas, menos de la mitad de esa asignación de petróleo. ¿Quién era el director del Hospital Militar? El general EP Samuel Gamero, el mismo denunciado en Cuarto Poder el domingo pasado por intentar obtener una coima de un concesionario. ¿Se había investigado en el ínterin a Gamero para que explique en qué presuntas aplicaciones médicas empleó medio millón de galones de petróleo? Por el contrario: se lo promovió a subjefe de Estado Mayor, mientras que a Vargas Vaca se lo sacó de la inspectoría y envió a Iquitos, a un cargo normalmente desempeñado por un general de brigada.

- El informe de Inspectoría del Ejército también indica que el coronel EP Wilbert Rengifo, entonces jefe de la FAME (Fábrica de Armas y Municiones del Ejército), afirmó que “no presentó” ninguna petición de asignación extraordinaria de combustible y que los que enseñó la Dirección de Logística “tienen la firma falsificada”.

- El año investigado, el 2006, el comando del Ejército declaró haber utilizado 414,340 más galones de gasolina 84 que el año anterior, y un millón 162 mil 342 galones más de petróleo. Cerca del 61% más que el año precedente. Ese “combustible” fue en realidad dinero, que en lugar de llegar a los tanques de los vehículos desapareció en los bolsillos de unos cuantos ladrones.

- Vargas Vaca recomendó “poner en conocimiento de la Contraloría General de la República” sus investigaciones. Ya vemos cómo se lo reconocieron.

Pocos después, a fines de marzo de 2007, un equipo especial de la Contraloría presentó un informe sobre la asignación y uso del combustible en la brigada de Fuerzas Especiales, en la Brigada de Infantería de Ayacucho y, sobre todo, en la Comandancia General del Ejército.

La investigación fue extraordinariamente prolija. Voy a entresacar solo algunos ejemplos:

- En la primera Brigada de Fuerzas Especiales, intentaron engatusar a los auditores con un gran consumo de supuesto combustible por vehículos inoperativos. También les informaron sobre el intenso “consumo’ de un vehículo que supuestamente estuvo el mismo día en Campo Armiño, Huancavelica, y en Ancón. Asimismo, les informaron que otro vehículo, el Comandcar EP 5745 había consumido 114 galones de diesel. Ese vehículo es gasolinero. Toda una batería de torpes estratagemas.

- En la Segunda Brigada de Infantería, de Ayacucho, los contralores detectaron la “asignación de combustible a vehículos inoperativos y el consumo de combustible asignado para vehículos en actividad distinta”, entre otras cosas.

- Respecto de la Comandancia General del Ejército, los contralores indicaron que ésta no cuenta “con documentación que acredite la distribución y consumo” entre enero y noviembre de 2006, de “120 mil 630 galones de gasolina 95…, 4 mil 135 galones de gasolina 84 y 8 mil 250 galones de petróleo … por un valor total de un millón 675 mil 710 soles”. Además, se habrían entregado “para uso personal” cerca de 45 mil galones de gasolina 95, por medio millón de soles. Ambas cosas tipificaban los delitos de abuso de autoridad y de peculado.

Los auditores recomendaron remitir su informe al Ministerio Público, a fin de que la Cuarta Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios (la de Berrú) pudiera incorporarlo a su investigación. El Gerente Central de Control de la Contraloría manifestó estar de acuerdo con el contenido del informe el 22 de marzo de 2007.

A partir de ahí se inició la indigna operación de encubrimiento, que ahora tiene a Ríos Patio en diligente colaboración con los montesinistas.

Además de la iniquidad moral, ¿qué capacidad profesional, qué eficacia militar no resulta dañada por esos niveles de corrupción?

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El comisario García, Gustavo Gorriti, Caretas 2020

jueves, 27 de marzo de 2008

El Comisario García

La semana pasada, China logró un voluminoso aliado. Alan García, presidente del Perú, llegó a Pekín y proclamó su decisión de “defender” a China frente a las “agresiones del establishment político o mediático mundial”. Veamos algunas de las amenazas que el intrépido adalid se dispone a combatir:

- El boicot que Reporteros sin Fronteras, la eminente organización internacional de defensa de la libertad de prensa, ha llamado a efectuar contra la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. Como RSF indica, “China no ha respetado ninguna de las promesas que hizo en 2001 cuando fue elegida para organizar las próximas olimpiadas. Por el contrario, el gobierno reprime brutalmente las manifestaciones tibetanas e impone un black-out informativo. Hu Jia, ese incansable defensor de los derechos humanos, podría ser condenado a cinco años de cárcel, en un juicio expeditivo y nada equitativo. Los responsables políticos del mundo entero no pueden seguir guardando silencio ante una situación así”.

- Las protestas de organizaciones de derechos humanos, de gobiernos democráticos y de personalidades como Steven Spielberg contra la complicidad china con el genocidio que Sudán impulsa, apaña y perpetra en Darfur.

- Las actividades por el día mundial contra la cibercensura, el 12 de marzo, para protestar contra la persecución a la libertad de prensa y expresión en internet. Junto con salvajes dictaduras, como Birmania, y despotismos oscurantistas, como Arabia Saudita, China es una de las naciones que más persigue la libertad de expresión en general e internet en particular. Y no solo lo hace con filtros y hackers oficiales, sino con detenciones, violencia, carcelería.

Un ejemplo dramático es el del ciberperiodista Guo Qizhen, a quien su esposa, cuando lo visitó recientemente en la cárcel de la provincia de Hebei, encontró cubierto de moretones y hematomas y sin recibir atención a sus varias heridas, que incluían una pierna fracturada. China sigue teniendo la infame distinción de ser el país con el mayor número de periodistas encarcelados en el mundo.

- Los manifestantes tibetanos y los ciudadanos de Taiwán. Los primeros por pedir autonomía y los segundos por no querer renunciar a la democracia tan difícilmente conquistada y que tan bien les ha funcionado.

- Quienes se atrevan a disentir que China sea una economía de mercado y no acepten la confesión de fe conscientemente equivocada ni la teología del newspeak.

La cosa va así: Si se trata de una nación regida por el Partido Comunista y por nadie más. Si el Partido planifica, encauza y dirige la estrategia económica, ¿es eso economía de mercado? ¿Marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento guía del camarada Von Hayek? Bueno, se dirá que todo el mundo sabe que China no es una economía de mercado, pero como te exige que tú digas que lo crees, hay que darles gusto. Al fin, si París bien vale una misa, se dirá que Pekín bien vale hacerse el idiota.

Esos son los enemigos que García se declaró presto a combatir en representación de los peruanos y servicio a China.

Viendo al comisario García, me pregunto: ¿No elegimos acaso a esa persona para defender la Democracia? ¿No fue ese el principal, más bien el único argumento que lo llevó a la presidencia ante la alternativa autoritaria de Humala?

El 2006 hubo gente que votó tapándose la nariz, para evitar un mal mayor, pero que ahora parecieran estar oliendo rosas. A mí me parece lo contrario: que el 2006 tuvimos un político con un pasado conocidamente oscuro, pero con credenciales democráticas entonces fuertes. Eso último huele muy bien. Ahora en cambio, junto con ese pragmatismo con sobrepeso, expresado en disquisiciones de casi conmovedora endeblez intelectual, empieza a percibirse la pécora de un autoritarismo todavía incipiente pero ya preocupante, al que se siente acompañado por una corrupción que cada día pierde timidez.

Y en Japón, García hizo tanto por caerles bien a sus anfitriones, que antes que presidente de un gobierno democrático pareció un enviado de Cambio 90.

Es que cuando Alan García viaja, hay que estar alerta, pues para él un viaje importante puede resultar una especie de voluntario camino a Damasco: el cambio geográfico es su geografía del cambio y el viaje se hace metamorfosis.

Toledo era mimético. García es lábil. Hasta ahora, su metamorfosis más marcada fue la que se produjo en la segunda quincena de julio de 2004. El 14 de julio de ese año, el día de la patada en la posterioridad del señor Lora, García marchó junto con la CGTP. Todo un orgulloso perro de hortelano, que sabía cuándo ladrar y dónde levantar la pata. Ocho días después, en Washington, empezó la revelación, que culminó en Nueva York y nos trajo de regreso a fines de ese mes al nuevo evangelizador de las inversiones, con sus matemáticas de proscenio, de oceánica extensión y escasa profundidad.

Eso, la falta de rigor, consistencia y profundidad, es lo que lleva a perder las proporciones. Puede que el cliente siempre tenga la razón en un supermercado, pero un país es bastante más que un anaquel. Podemos y debemos hacer negocios con China. Les conviene y nos conviene. Pero eso no debe significar que debamos convertirnos ni en cipayos ni en aliados políticos de una dictadura, y mucho menos que debamos acallar o renunciar o dejar de cultivar el valor central en nuestra República: la democracia.

Salir a conquistar los mercados del mundo no debe permitirnos olvidar que lo hacemos desde una democracia que costó conquistar el dos mil y que sufre desde entonces, en lugar de progreso, una continua erosión. Aún así, este sistema anémico e imperfecto es, ya que se habla tanto de puesta en valor, el mayor patrimonio del Perú: el derecho de cada uno a expresarse, informarse, decidir, saberse libre. El deber de desarrollarse en libertad y ayudar a los demás a hacerlo, tal como algunas democracias nos ayudaron cuando lo necesitamos. Eso quizá no suene muy pragmático, pero lo es. Mucho más que ir a ofrecerse de aliado político de dictaduras en Pekín.

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Crisis Colombia

jueves, 6 de marzo de 2008

Cuestionario de la Crisis
Gustavo Gorriti, Caretas 2017

El conflicto que enfrenta a Venezuela y Ecuador contra Colombia, provocado por el bombardeo de madrugada que segó la vida de Raúl Reyes, es claramente peligroso, aunque por ahora sea solo verbal. A continuación, algunas preguntas y respuestas sobre el origen, desarrollo y consecuencias de la crisis actual.

–¿La acción del gobierno colombiano representó una violación de la soberanía territorial de Ecuador?
–Por supuesto que sí. Sobre eso no hay ninguna duda. De otro lado, puede argumentarse que el uso constante y generalmente impune de territorio ecuatoriano por las FARC, representaba también una violación territorial de Ecuador; y que el uso de territorio ecuatoriano por las FARC como base para operaciones en Colombia, puede también ser presentado por el gobierno de Uribe como una agresión contra su país.

–¿Pudo haberse capturado a Raúl Reyes advirtiendo de su presencia a las autoridades ecuatorianas y solicitando su colaboración?
–Hay opiniones divididas. De un lado, es cierto que el líder FARC Simón Trinidad (Ricardo Palmera) fue capturado en enero de 2004 en Quito, en una operación conjunta de las autoridades ecuatorianas y colombianas.

Como apunta Markus Schultze-Kraft, director para América Latina y el Caribe del International Crisis Group, una organización de prevención mundial de conflictos, también es cierto que los militares ecuatorianos (unos 11 mil hombres en la frontera norte con Colombia) “han desmantelado y destruido algunos campamentos de las FARC, pero (…) no han atacado a las FARC en Ecuador”. La línea ecuatoriana ha sido, como expresa Schultze-Kraft, la de transferir la responsabilidad al gobierno colombiano bajo el siguiente razonamiento: “es su responsabilidad manejar su conflicto armado interno, no la nuestra, y mucho menos queremos ser parte del Plan Colombia”.

Entre tanto, “las FARC han utilizado el lado ecuatoriano de la frontera como un refugio, zona de descanso y como área de abastecimiento tanto de provisiones como de precursores químicos, en particular gasolina blanca para la producción de cocaína en Colombia”, dice Schultze-Kraft.

–¿Tuvo Uribe alternativas prácticas de acción?
–“Difícil de responder”, sostiene Schultze-Kraft. “Uribe debió haber buscado una política exterior mucho más eficaz con Ecuador hace tiempo. Pero la política exterior de Uribe es su talón de Aquiles… asumió el costo político de la operación, que es un costo demasiado alto…”.

Por su parte, María Teresa Ronderos, directora de la edición en internet de la revista Semana, de Colombia, dice que “yo opino que el gobierno de Uribe tiene razón de fondo en el sentido que Correa estaba permitiendo que las FARC utilizaran su territorio de santuario, y si lo que dicen los computadores de Reyes es cierto, también andaban haciendo acuerdos políticos con ellos y eso viola la soberanía colombiana”.

En cuanto a la visión interna, Ronderos señala que “la mayoría justifica plenamente que si Colombia tenía la oportunidad de darle semejante golpe a la FARC, no podía perderla”.

Ignacio Gómez, el prestigioso periodista de investigación colombiano, tiene una visión algo diferente: “Uribe, al igual que Chávez, gobierna bajo un silencio en los medios sobre los temas más delicados... el hecho es que, asumiendo que la guerra es sin cuartel, “los colombianos” (sic) en una reciente marcha expresaron su odio hacia las FARC, sentimiento éste que legitima todo, incluyendo el traspaso de fronteras”.

–¿Hay precedentes de acciones contrainsurgentes de un Estado en territorio de otro?
–Muchos. De hecho, esta es una de las situaciones más comunes en guerras de insurgencia y contrainsurgencia. Para una organización insurgente (guerrillera, terrorista, saboteadora o una combinación de todo lo anterior con acciones políticas), la proximidad de una frontera, especialmente si es amiga o neutral, resulta particularmente deseable, como área de descanso, de refugio, entrenamiento y reaprovisionamiento. Hay estudiosos sobre lucha guerrillera que consideran que la proximidad de una frontera es una condición indispensable para su probable supervivencia o éxito. Eso no siempre es correcto, pero ha sido el caso en insurrecciones tan diversas como la del FLN en Argelia, contra los franceses; el Vietminh y luego Vietcong en Indochina/Vietnam; el ETA; los kurdos y hasta el Talibán hoy.

Las acciones contrainsurgentes deben, en esos casos, necesariamente negar el beneficio del cruce de fronteras a los insurgentes. Las medidas para lograrlo han ido desde la construcción de barreras físicas en las fronteras, hasta las incursiones en profundidad en territorio ajeno, como acaba de hacer el ejército turco en el norte de Irak el mes pasado; o, en circunstancias aún minoritarias, a través de la cooperación policial democrática, como sucede ya entre España y Francia.

–¿Ayudó Estados Unidos al gobierno colombiano en esta operación?
–Es muy probable que sí, dada la importancia que parece haber tenido la inteligencia electrónica en la interceptación de comunicaciones y rastreo del lugar. “No me sorprendería para nada que fuera así”, dice Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano, en Washington, “creo que los colombianos tenían toda voluntad, pero los Estados Unidos pueden haber dado apoyo de inteligencia. Ciertamente creo que Chávez está convencido de eso, lo que explica su fuerte reacción”.

Un experto extranjero en el tema, que prefirió no ser identificado dijo que “no hay duda que los Estados Unidos aprobaron y ayudaron en la operación. También en lo de (la captura de Simón) Trinidad”.

–¿Quiénes se benefician con el conflicto?
–En el corto plazo, tanto Uribe como Chávez y Correa se fortalecen. Para Uribe, el relativo aislamiento regional se compensa no solo con un éxito operativo muy necesitado, sino que, como dice Ignacio Gómez, “manda a segundo lugar en la agenda pública, temas tan delicados como el juicio a más de cien de sus congresistas y miembros de su gobierno por paramilitarismo, es decir, por terrorismo”.

Para Chávez, el prenderse del conflicto y la verborrea belicista le permite acallar sus crecientes fracasos en gobernar un país con más dinero pero con más problemas que nunca. Es que el fascista del Orinoco es, sobre todo, incompetente.

Correa es quien más tiene que ganar políticamente en el corto plazo, aunque las revelaciones de las computadoras de Reyes pueden hacerle daño (y también a Chávez).

–¿Quiénes son los más perjudicados?
–Los pueblos, como siempre. El intercambio comercial entre Ecuador y Venezuela con Colombia es de más de 8 mil millones de dólares. La frontera entre Venezuela y Colombia es una de las más vibrantes (y a la vez más peligrosas) en América Latina. Un bloqueo comercial tendría efectos muy duros en ambos lados.

–¿Hay peligro de guerra? Y si se da, ¿quién la gana?
–La mayor parte de expertos coinciden en que, por ahora, la guerra será de laringes, halitosis y amenazas pero sin llegar a los golpes. “Dudo mucho que las cosas lleguen a lo físico”, dice Shifter, del Diálogo Interamericano, “por lo menos no ahora. Ninguna de las fuerzas armadas de las tres naciones está interesada y la opinión pública también se opone. Las consecuencias económicas serían severas y debilitarían la base de poder de Chávez… él además, está en desventaja militar ante Colombia”.

Schultze-Kraft afirma que “la confrontación bélica sería lo peor que les podría pasar a los tres países, por los costos y los daños de muy largo alcance, militares, económicos y políticos”. Sin embargo, si se diera la guerra, “Colombia lleva la ventaja”.

Según Ronderos, de Semana, “no creo que nadie piense en Colombia que vaya a haber una guerra con Venezuela ni con Ecuador. Chávez se vino a comprar la pelea Uribe-Correa, que no era de él, porque necesita concitar unión interna, porque está muy débil”.

De todos modos, Semana publicó una infografía reveladora sobre el supuesto plan de guerra “Guiacaipuro” de Chávez. Ahí, en el balance de fuerzas destaca claramente la ventaja colombiana, a lo que hay que añadir la experiencia en el combate y la clara superioridad en comando y control (y restar la eventual acción de las Farc a favor de Chávez). Sin embargo, todo hace presumir que, por ahora, Chávez no se va a atrever.

–¿Y el Perú?
–Debe mantener espacio de maniobra, sabiendo que ya está metido en el problema. A la vez, discretamente pero con verdadera aplicación y realismo, debe fortalecer su capacidad de defensa. Hay mucho loco suelto en el vecindario.

–¿La mayor víctima?
–El sueño de la integración andina. Cualquier discurso en ese sentido es ahora grotescamente ridículo. A esta región no la inspira la Europa del siglo XXI sino la del siglo XIX.

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el caso de buenavista, gustavo gorriti, caretas 2010

viernes, 18 de enero de 2008

gorriti

por gustavo gorriti

El Caso de Buenavista

Yo había escuchado ya parte de la historia, pero sonaba extraña y hasta fantasiosa. Pero, una nueva información esboza un capítulo oscuro en el camino hacia una hazaña. Ahora puede haber llegado el momento de aclararlo. La historia, en resumen, es la siguiente: a fines de 1990, el entonces novísimo pero ya exitoso GEIN de la Dircote se mantenía tras el rastro caliente de la jefatura de Sendero Luminoso después de las dramáticas capturas logradas en junio y septiembre de ese año.

Sin descansar, los “mordedores” del GEIN habían ubicado varias casas donde parecía haber actividad senderista. Entre ellas una ubicada en la calle Buenavista, en Surco.

A fines de noviembre y comienzos de diciembre, la vigilancia de la casa permitió inferir que Abimael Guzmán y otros senderistas se encontraban ahí. Pocos días después, la evidencia se corroboró. Aunque no todos estaban de acuerdo, los analistas y mandos operativos del GEIN consideraron que se debía “golpear”, es decir, intervenir, esa y otras casas. Se lo plantearon al director de la entonces Dircote, general PNP-PT Enrique Oblitas, y éste accedió y ordenó armar un plan operativo para ejecución inmediata.

Entonces sucedió lo inesperado. El operativo fue abortado por “orden superior”, Oblitas defenestrado y los senderistas –advertidos por una nota anónima deslizada por debajo de la puerta– escaparon.

¿Qué pasó? He entrevistado a casi todos los protagonistas principales de esa historia y he visto documentos de análisis de inteligencia de esas fechas. No todas las declaraciones coinciden, pero ellas y los documentos arman una versión confiable, que debe ser profundizada por los jueces.

A fines de 1990, la dirección operativa del GEIN estaba a cargo de su fundador, el entonces mayor PNP-PT Benedicto Jiménez. Junto con él estaba Marco Miyashiro, entonces del mismo grado. El responsable de supervisar el GEIN y coordinar con la Dircote era el entonces comandante PNP-PT Luis Felipe Elías. La relación entre el GEIN y la Dircote se daba a través del departamento de asesoría legal de la Dircote, cuyo jefe era el comandante PNP-PT Clodomiro Díaz Marín. Con él trabajaba el entonces comandante PNP-PT Félix Murazzo.

El análisis de inteligencia era realizado por los entonces capitanes PNP-PT Carlos Morán y Carlos Carrillo, a quienes se sumaba en ocasiones el entonces mayor PNP-PT Víctor Fernández Noriega.

En los últimos días de noviembre de 1990 se encontró, entre la basura de la casa de Buenavista, el medicamento Tigasón, para el tratamiento de la psoriasis, que padecía Guzmán. También se encontraron otras medicinas que, se suponía, utilizaba Guzmán. Ese mismo día, junto con documentos mecanografiados inequívocamente senderistas, se encontró varias anotaciones manuscritas con la palabra “ojo”, en tinta roja, sobre informes presentados al comité central de SL.

Lo primero que se hizo fue llevar el documento para que se le hiciera un peritaje grafotécnico. De eso se encargó Félix Murazzo. La muestra de comparación fue una firma de Guzmán en una bandera senderista. El peritaje arrojó positivo. La anotación era de Abimael Guzmán.

En los días siguientes, la basura produjo más documentación senderista y los restos de comida indicaron que había un buen número de personas en la casa. Otras formas de vigilancia corroboraron la observación.

Pero, entre el 2 y el 4 de diciembre de 1990, Vladimiro Montesinos visitó por primera vez el local del GEIN. Lo acompañó el ya retirado general PNP-PT Fernando Reyes Roca, quien, al parecer, quería proteger la unidad que había ayudado a crear y deseaba una buena relación con Montesinos. Este llegó vestido de blanco, según los testigos, y escuchó sorprendido los avances hechos en la investigación, incluso la verificación grafotécnica y lo de las medicinas. Según recuerda con claridad uno de los presentes, Montesinos dijo que eso había “que mantenerlo en reserva y trabajarlo con los nuevos comandantes generales (de las FFAA) en 1991”.

El 4 de diciembre, junto con diálogos interceptados sobre lo bien que había ido la “fiesta infantil”, el GEIN recogió envases de cartón de vinos chilenos y una buena cantidad de colillas de cigarrillos. Era obvio que se había festejado el cumpleaños de Abimael Guzmán.

Entonces hubo una reunión en la oficina del GEIN, dirigida por Elías, en la que participó Murazzo y donde estuvieron los comandantes del GEIN y los analistas. Casi todos sostuvieron que había que actuar de inmediato y “golpear” (intervenir), puesto que las posibilidades de capturar a Guzmán eran muy altas. Sólo uno sostuvo que era prematuro hacerlo. Otro se declaró neutral.

Al día siguiente por la mañana, la posibilidad de “golpear” se discutió en la reunión de comando de la Dircote. Estuvieron Díaz Marín, Murazzo y Elías, junto con el general Enrique Oblitas. Los tres comandantes opinaron que había que actuar de inmediato. Oblitas estuvo de acuerdo.

En plena reunión sonó el teléfono de tres cifras y Oblitas contestó. Lo llamaba el general PNP-PT Pablo Rivera Portal, director de la Policía Fiscal. Rivera Portal era más antiguo que Oblitas, pero no era su superior. Su mensaje fue extraoficial, pero directo: “No sé cómo”, recuerda Oblitas que le dijo Rivera Portal, “pero por orden de la presidencia, esa captura importante que vas a hacer queda sin efecto”.

Oblitas reaccionó con indignación. “Le dije que mientras yo sea director aquí, aquí mando yo”. Y le tiró el teléfono.

A continuación, Oblitas dio órdenes para armar un operativo en el día. “A Murazzo le encargué conseguir las movilidades; a Díaz Marín, los fiscales para que acompañen cada incursión; y a Elías Cuenca, los policías más capaces para golpear diez sitios a la vez”.

Mientras los preparativos se aceleraban, Oblitas fue a visitar a un amigo suyo, el general PNP-PT Mendoza Saravia, internado en el hospital de Policía. Ahí recibió una llamada del jefe de la Policía, general PNP Adolfo Cuba y Escobedo, ordenándole que se constituya en su despacho de la Dircote.

A los pocos minutos de llegar, arribó Cuba. El jefe de la Policía le informó, sin ninguna explicación, que procedía a relevarlo en forma inmediata del mando de la Dircote. Un rato después de esta destitución, llegó el general PNP-PT Héctor Jhon Caro, a quien se le había ordenado unas cinco horas antes dejar Huaraz, donde era jefe policial, y arribar cuanto antes a Lima. Ahí Cubas lo nombró nuevo jefe de la Dircote.

La operación fue abortada. Sobre cómo se hizo, hay versiones diferentes. Los comandantes sostienen que Jhon Caro les dijo: “Yo no sé lo que se iba a hacer, pero ahora no se hace nada”. Jhon Caro no recuerda haberlo dicho.

En los días siguientes, la casa de Buenavista quedó vacía. En su libro, “El megajuicio de Sendero”, Óscar Ramírez Durand, “Feliciano”, dice por qué. “Una noche … se acercó Angélica Salas y le dice a Guzmán que alguien había deslizado una carta por debajo de la puerta de la casa. Guzmán y la Iparraguirre se retiraron … para leer la mencionada carta. Cuando volvieron… dijeron que una persona que decía ser miembro Dincote (sic) nos comunicaba (¿) (sic) que la casa estaba vigilada permanentemente por los miembros del GEIN, disfrazados de guachimanes y que en cualquier momento se iba a intervenir la casa, que solo esperaban órdenes superiores… En ese momento, aparte de Guzmán y su pareja nos encontrábamos yo, María Pantoja, Yovanka Pardavé, Tito Valle y la ya nombrada Angélica Salas… hicimos lo único que podíamos hacer, salir por partes como habíamos entrado, sin despertar sospechas, ocultos en la parte posterior del auto que tenían y que manejaba Angélica Salas”.

A “Feliciano”, los “mordedores” del GEIN lo perdieron en la plaza Manco Cápac. Guzmán permaneció libre hasta septiembre de 1992, muchas muertes, tragedias, golpe de estado y fechorías después.

¿Quién ordenó abortar la captura de Abimael Guzmán? ¿Quién saboteó la operación? Si se hubiera actuado entonces se lo habría arrestado y el golpe hubiera sido fulminante, porque con él habría caído Feliciano, y Sendero habría quedado ideológica y operativamente decapitado de un solo golpe.

Además no habría habido la menor excusa para el golpe del 5 de abril de 1992. Y no habría habido ni Tarata, ni Barrios Altos, ni La Cantuta ni los centenares de otras muertes y destrozos que tuvieron lugar esos dos años. Se habría demostrado además la clara posibilidad de una democracia de defenderse eficazmente, empleando las armas de la inteligencia y los valores de la libertad.

Tanto el general Oblitas como los entonces comandantes Díaz Marín, Murazzo (quien llegó a jefe de la PNP y ministro del Interior) y Elías Cuenca, tienen un testimonio preciso por rendir; y los jueces deberían tomarlo en cuenta. Está claro que el sabotaje del operativo se hizo por “orden superior”. ¿Quién lo hizo? Solo dos personas podían lograrlo: Montesinos o Fujimori.

Si hay un asunto que merece ser investigado a fondo, es éste.

Posted by Roberto at 7:01 5 intruso(s)