fujimori rumbo al limbo: gustavo gorriti (caretas 1994)

viernes, 21 de septiembre de 2007

Fujimori Rumbo al Limbo

La sombra de Alberto Fujimori, dudosa y ambigua como su biografía entera, vuelve a proyectarse sobre nuestra nación desde el otro lado de la frontera. Al momento de escribir esta nota, no se sabe aún si retornará extraditado al Perú, o no, y por qué razones. Pero ahí está, preso gentil en Chile, asomado al país del que fugó, al que quiso sorprender con su regreso y a donde pudiera tener que volver, esta vez agotada la sorpresa.

Si viene, lo recibirán quienes no quisieron que llegara, pero que quizá entrevean en su presencia una oportunidad inesperada. Si viene preso –y no hay para él, por lo menos ahora, otra forma de llegar– casi diez años de nuestra historia estarán tras las rejas; y aquella visión que hemos tenido algunos luego de años de investigar con el periodismo: que nuestra historia debe escribirse como un atestado, pasará de la metáfora a la literalidad.

Aunque, pensándolo bien, no tanto. Cierto que quedarán encerrados, quizá hasta próximos, los dos hombres más poderosos de la década pasada, la pareja nefanda que manejó la codicia, la fuerza y la sombra para transformarla en un poder masivo y profundo, casi sin fisuras, que creyó poder durar lo que quisiera y que no estuvo lejos de lograrlo. Esa entrevista de las corbatas gemelas y el periodista arrodillado, ¿la recuerdan? Los símbolos estuvieron ahí, desplegados. Las indicaciones de paridad en la vestimenta; las de la fuente de poder en el local, el SIN; la prensa, la sociedad y hasta el pensamiento en el periodista de hinojos. Y, también, los primeros signos de la confrontación inevitable. Montesinos, la cara oscura, ya no quería ser solamente la quilla, ni exclusivamente las tinieblas. Pero, claro, el solarium no tenía sitio para dos, y antes de mucho tiempo ya Montesinos conspiraba para descartar a Fujimori y reemplazarlo por otro más descartable todavía. Primero Boloña, después Villanueva, después, mal calculado mucho, la fuga.

Entonces, quienes gobernaron el país compartirán una actualidad penitenciaria. Montesinos, Fujimori, Hermoza, Saucedo, Villanueva Ruesta, Rivero y varios otros. No lejos, acercándose al final de su proceso, estarán los del grupo Colina, a quienes ellos utilizaron como el argumento final de su poder.

Pareciera el argumento de un auto sacramental. Los tiranos abatidos, la cleptocracia castigada. Eso, de nuevo, no es exactamente así. Varios militares, algunos políticos y tecnócratas presos o procesados, cierto. Pero ¿y los empresarios? Esos no. Esos fueron los más astutos. Se subieron a la tabla con Vargas Llosa y corrieron la ola con la vincha. Luego se ajustaron el kimono y camandulearon con Montesinos por casi diez pingües años. Después neutralizaron a Toledo y, sobre todo, desactivaron el sistema anticorrupción en lo que les concernía. Sus abogados terminaron considerablemente más ricos, pero ellos terminaron totalmente libres, más fuertes e influyentes que antes y en muchos casos reafirmados en sus certezas funcionales: el problema a veces es cuándo y casi siempre cuánto. Y ahora, con García Pérez, todavía mejor.

Así que, si Fujimori viene, va a ser un país interesante para él. Verá que buena parte de sus funcionarios comparten los espacios del sistema penitenciario con él. Pero también verá que una gran parte de su soporte empresarial comparte mesa con el gobierno actual y disfruta de su prosperidad. Esa gente, que en los años 90 hablaba de García solamente como del “reo contumaz” y que defendía ardorosamente a Fujimori comparándolo con el primer gobierno de aquél, ahora está más contenta con García que, como dicen los ayacuchanos, un perro con dos colas. El antiguo “reo contumaz” es ahora el presidente y quien quería encerrarlo es ahora encerrado por él. Los acompañantes, como se ve, son los mismos.

Fujimori verá más. Aunque su llegada preso dé la impresión de que el sistema anticorrupción ha alcanzado la cúspide y casi la plenitud, no será así en absoluto. Fujimori encontrará un sistema anticorrupción desfalleciente, que marcha a la agonía, en el que los casos de impunidad son cada vez más frecuentes y mayores.
De acuerdo con un informe reciente de Justicia Viva (“Balance del subsistema anticorrupción a seis años de su creación: 2000-2006”), se puede concluir que sobran las causas y faltan los efectos. Hay alrededor de 1,750 procesados en cerca de 250 procesos. Sin embargo, solo hay 87 condenados y 40 sentencias firmes. El resto, en el limbo de los procesos interminables, representan el 87% de los procesos. Los casos terminados han durado, como promedio, 34 meses. La pena máxima impuesta hasta ahora es una condena de 20 años a Vladimiro Montesinos por el caso de los fusiles para las FARC. Pero el caso está en apelación.

El exceso de tiempo en el procesamiento sabotea implícitamente el resultado. Un sistema excesivamente formalista y plano ha incluido a demasiada gente con responsabilidades secundarias, en los procesos. Al hacerlo diluye el juzgamiento de los principales responsables y posterga el procesamiento de los principales casos. El exceso de formalismo propicia una cierta forma de abuso en varios casos, pero, lo que es peor, ayuda a que varios bribones puedan eludir sus responsabilidades.

El atosigamiento del sistema por casos sin importancia se refleja en las sentencias emitidas hasta ahora: el 58%, nada menos, es de 1 a 4 años; y el 37.5%, de 5 a 8 años. Solo el 3.57% es de 9 a 12 años; y apenas el 1% de 13 años para arriba.

Es decir, el 95% de las sentencias anticorrupción es sobre casos o personas que no debieron haber sido juzgadas por ese sistema, que solo debió haber incluido los casos graves y complejos. Esa es la cosecha de seis años.

Hay algunas cosas positivas, pero en general, el sistema anticorrupción ha fracasado. ¿Es eso irreversible? Teóricamente, no. En la práctica, me temo que sí.

Hay ganadores, claro. Los abogados de los gangsters, de los bribones y de sus cómplices. Varios han acumulado ya fortunas considerables. Algunos de ellos no disimulan lo que son, pero otros pontifican de día y salen de noche. Algunos han sido incluso procuradores anti-corrupción; ahora procuran su ganancia.

¿Podrá ese sistema impregnado de colesterol jurídico juzgar a Fujimori? Habrá unas pocas voces virtuosas desde dentro, pero mucho dependerá de la voz de Palacio y también de la voz de la calle.

Posted by Roberto at 7:43  

2 intruso(s):

Es muy cierto que la enfermedad continua.pasa en todo el mundo. sin embargo,hay tareas pendientes, por corregir una vez por todas.1ro. en el JNElecciones, debe hacerse un codigo de mandamientos nuevo ref. a los partidos politicos, sus miembros , su corportamiento etico y sus limitaciones con el poder economico, tanto publico y privado. 2do.Elevar el poder a la Defensoria del pueblo donde solo reporte a la Corte Suprema, casos descubiertos por la ciudadania y.o la prensa, con el fin de detener la currupcion publica y/o privada contra cualquier persona y/o Estado.3ro. el poder Judicial emitir de inmediato,,una tabla de mandamientos a cumplirse x todos sin distincion, ref. a corrupcion dentro del estado/ condenas severas que incluyan no ejercera la familia del acusado en ningun posicion dentro del estado. enviar al congreso -via defensoria del pueblo, cambio en las prerrogativas Presidenciales y Congresales.NUNCA MAS las personas deben ponerse por encima de la LEY, por el contrario es necesario crear cultura de obediencia a la LEY.

Rasec dijo...
22 de junio de 2011, 10:27  

estoy muy de acuerdo con su analisis del momento actual. ahora, debemos pasar a la implementacion de mandamientos a seguir por toda la ciudadania:
TODOS DEBEN OBEDECER LA LEY
LOS LIDERES DEBEN OBEDECER LA LEY.
EL GOBIERNO DEBE OBEDECER LA LEY.
NADIE ESTA POR ENCIMA DE LA LEY.

Rasec dijo...
22 de junio de 2011, 10:31  

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