Comunicado INC

miércoles, 6 de mayo de 2009

COMUNICADO

A : TODO EL PERSONAL, PRESTADORES DE SERVICIO O DE CUALQUIER MODALIDAD CONTRACTUAL A NIVEL NACIONAL

DE : OFICINA DE RECURSOS HUMANOS

ASUNTO : DISPOSICIONES SOBRE VESTIMENTA

Por medio del presente la Oficina de Recursos Humanos comunica a todo el personal a nivel nacional, que siendo importante guardar la formalidad que exige el cumplimiento de nuestras funciones, en cuanto a la vestimenta que llevemos para acudir a nuestro centro de trabajo y/o servicio, a partir del 1 de mayo del presente año se deberá tener en cuenta lo siguiente:

PERSONAL ADMINISTRATIVO

Varones: el uso de terno, casacas de vestir, camisa, corbata y zapatos cerrados.

Damas: el uso de vestidos , faldas o pantalones de vestir, acompañados de blusas formales, conjuntos, sacos, chompas y casacas de vestir.

PERSONAL DE CAMPO

Varones: lpantalón de drill color beige, zapatos de campo, polos de poqué con cuello, casaca y/o chompa.

Damas: pantalón de drill color beige, zapatos de campo, polos de piqué con cuello, casaca y/o chompa.

PERSONAL ARTISTICO

En los Ensayos:

Varones y Damas del Ballet y Folclore: buzos, pantalones de vestir o drill camisas o polos de piqué con cuello, casaca y/o chompa.

Varones y Damas del Coro y Orquesta: pantalones de vestir o drill, camisas o polos de piqué con cuello, casaca y/o chompa.

En las presentaciones:

Varones y Damas de los Elencos: Ballet, Folclore, Coro y Orquesta: la vestimenta será formal.

PERSONAL Y COLABORADORES DE MUSEO

Varones: pantalón de drill color beige, zapatos de campo, polos de piqué con cuello, casaca y/o chompa

Damas : pantalón de drill color beige, zapatos de campo, polos de piqué con cuello, casaca y/o chompa

Los servidores que tengan chalecos institucionales también podrán portarlos, no están permitidos el uso de jean, short, sandalias, polos cuello redondo o atuendos que no guarden la seriedad y formalidad del caso.

Les recordamos también que el uso del fotocheck es obligatorio portarlo durante la jornada de servicio.

Los jefes de cada unidad organizacional velarán por el estricto cumplimiento de las presentes disposiciones.

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Steve Jobs y el Periodismo de Investigación (Caretas 2070)

viernes, 20 de marzo de 2009

Steve Jobs y el Periodismo de Investigación

Nueva York.- Como soldados y oficiales de un cuerpo de ejércitos estremecido por derrotas sucesivas, un grupo de veteranos periodistas nos reunimos, junto con expertos y activistas en el tema, en la Escuela de Periodismo de la universidad de Columbia para discutir el presente azaroso y el futuro incierto del periodismo de investigación.

Hubo algunos representantes del periodismo en Asia, Europa, África y Latinoamérica, pero, como era quizá inevitable, el estado de la prensa en Estados Unidos dominó la discusión, con el resto del mundo en función comparativa.

Para efectos de la discusión, ello no resultó inoportuno. A pocos metros de la sala de conferencias está inscrita la frase que Joseph Pulitzer escribiera en 1904: “Nuestra república y su prensa juntas crecerán, o caerán”. Por ahora, la sincronización profetizada por el patriarca no parece literal. La república estadounidense está debilitada por la infección recesiva y la resaca de la post-unipolaridad, pero ya muestra una capacidad de recuperación temprana que pudiera terminar acortando lo peor de la crisis.

Pero en el ámbito de la prensa, el ánimo fluctúa entre la sombría observación de contrastes en cadena a la búsqueda febril de la salida creativa, el arma secreta que trastoque las suertes de una guerra que se pierde día a día.

Por lo pronto, para tener una idea de la crisis presente, consideren la siguiente selección de noticias sobre los descalabros en serie de empresas periodísticas:

- En Estados Unidos, 15 mil periodistas perdieron sus puestos de trabajo el año pasado, según informó Bevis Longstreth, presidente fundador del Fondo para la Independencia en el Periodismo. Longstreth mencionó comparativamente que ProPublica, el centro de investigación periodística que empezó a funcionar independientemente el año pasado gracias a la donación millonaria de los esposos Herbert y Marion Sandler ha empleado solo a 28 periodistas.

- Entre el año dos mil y el dos mil ocho, las industrias de medios en Estados Unidos perdieron alrededor de 200 mil puestos de empleo, de acuerdo con la información que expone Charles Lewis en el último número del Columbia Journalism Review.

- Los periódicos metropolitanos de las ciudades importantes de Estados Unidos caen uno tras otro. Durante la conferencia, los días 12 y 13 de este mes, se informó que The Seattle Post-Intelligencer, del estado de Washington, con 146 años de existencia continua, iba a dejar de imprimirse. Eso sucedió este martes 17, cuando el periódico sacó su última edición. A partir de ahora, se publicará solamente en la Web, con los ajustes consecuentes: su sala de redacción tendrá solo 20 periodistas, en lugar de los 145 que empleaba hasta el martes.

- El Rocky Mountain News, de Denver, cerró recientemente; y entre la amenaza de cierre del San Francisco Chronicle, la bancarrota de la compañía propietaria del Philadelphia Inquirir, la anorexia forzosa del Miami Herald, la expectativa de vida de buena parte de los periódicos metropolitanos estadounidenses es corta y sombría.

- En el nivel de los grandes periódicos, las cosas no están mucho mejor. El Tribune Company, dueño del Chicago Tribune y de Los Angeles Times, entre otros, se declaró recientemente en bancarrota. En un artículo publicado recientemente en The Atlantic Monthly, Michael Hirschorn sostiene que The New York Times, quizá el diario más respetado e influyente del mundo, podría cerrar este mes de mayo. La razón principal en ese análisis predictivo es la deuda por US$ 400 millones que confrontará entonces el Times. La inyección de dinero que supuso la compra de acciones por parte de Carlos Slim, ha mejorado en parte la situación financiera. Eso no sucede con el Boston Globe, propiedad del NYT, que publica a pérdida y con el Washington Post, que recientemente, pese a reducir secciones y personal, también entró en pérdida.

La tendencia, por desgracia, salvo algunas excepciones, es mundial. Y aunque la revolución tecnológica hizo inevitable una erosión en las publicaciones impresas, la catástrofe actual no lo era. El problema ha sido la falta de visión empresarial, de creatividad, imaginación y hasta de reinversión. Tradicionalmente, en Estados Unidos, los accionistas de las cadenas periodísticas exigían utilidades del 20% o más, y demandaban cortar costos para lograrlo. Eso significó los despidos en las salas de redacción y la pérdida constante de calidad periodística.

Otras industrias, sobre todo las de nueva tecnología, aceptaron utilidades mucho menores, invirtieron en investigar su propio desarrollo, aceptaron pérdidas y reinvirtieron metódicamente. ¿Por qué no sucedió esto en el periodismo? No lo sé. Lo cierto es que hubo entre los inversionistas una actitud depredadora, de extraer utilidades aún a costa de debilitar o matar la compañía.

¿Tiene esto importancia para nosotros, o se trata de noticias jurásicas? Hay muchos comentaristas y analistas, por supuesto, que sostienen que no estamos pasando por una catástrofe sino por una revolución progresista. Que por cada periódico o revista que cierra surgen miles de sitios web, decenas de miles de blogs, millones de twits y billones de chateos. Estamos cambiando de vehículo, sostienen, pasando de la carroza al jet. Y si todos estos nombres venerables se abaten, surgen nuevos y poderosos, como Google, la nave insignia de internet. En realidad, sostienen, estamos mucho mejor informados ahora y el viejito Pulitzer, que no la vio, no tiene por qué preocuparse. ¿Democracia? Miren lo bien que sirvieron las nuevas tecnologías a Zapatero en España, o en la reciente campaña presidencial de Obama.

Pero no es exactamente así. La decadencia de los periódicos ha significado la erosión sustantiva de dos características estrechamente vinculadas con su desarrollo: la sala de redacción y el periodismo de investigación.

En su expresión mejor, las salas de redacción han sido (todavía son, pese a todo), la mejor organización jamás creada para reportar, verificar, analizar, complementar, editar y publicar la información relevante para la sociedad que sirve. Como dijo un participante en la conferencia: “Yo jamás vi un corresponsal de Google en Teherán”. Y claro que no. Se trata de “agregadores” automáticos de noticias, que parasitan lucrativamente la información recogida por los reporteros para las salas de redacción en que trabajan. ¿Qué pasará cuando, siguiendo la metáfora jurásica, se extingan las salas de redacción? ¿De dónde emergerán las informaciones para los “agregadores”? ¿De lo que se llama ahora “crowd sourcing” (la masa como fuente)? Eso puede ser un añadido, no una alternativa.

El periodismo de investigación ha sido uno de los principales afectados por la crisis de los periódicos. Es caro, requiere periodistas preparados y preferiblemente experimentados, y suele no ser de publicación inmediata. En medio de la miopía gerencial que afectó al periodismo, fue lo primero en ser eliminado, pese al hecho de haber sido en el pasado la causa fundamental de prestigio, circulación y fuerza para las publicaciones que lo desarrollaron.

La crisis ha hecho que un gran número de periodistas de investigación en todo el mundo exploren, examinen y experimenten con nuevos modelos de organización que hagan posible la investigación periodística. Desde el periodismo desarrollado en ONGs, hasta la creación de centros de investigación periodística sin fines de lucro, la experimentación es intensa y en algunos casos exitosa. Como explicó Sheilla Coronel, la periodista filipina que dirige el centro Stabile para periodismo de investigación en Columbia, donde hasta hace poco hubo apenas tres centros independientes de investigación periodística en el mundo, ahora hay más de 40. Y pronto habrá muchos más.

Sin embargo, pese a esos enérgicos esfuerzos, el balance es hasta ahora de pérdida. No es un buen momento para iniciarse en el periodismo, a menos que se tenga también imaginación y visión empresarial.

Como escribió David Carr en enero pasado, la industria periodística necesita un Steve Jobs. Originalidad, creatividad y tecnología: Lo que salvó a la distribución de música bien pudiera hacerlo con la noticia.